miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ricardo


Por primera vez en cuarenta y ocho años el Gobierno local permitió que se realizaran oficios religiosos en honor a las víctimas del subterráneo. Algunos periodistas en la ciudad no dejaban de destacar la inusual apertura, ya que era ilegal la práctica de algún credo. La Catedral del Sagrado Corazón en el centro de la cuidad y la de Santa María del Mar en la playa todo el día dedicaron homenajes. En la estaciones Le Sorcière, Schoenfelder, Soren y Jacotey la gente improvisó altares con las fotos de sus familiares y amigos, se regalaban dulces, se hacían oraciones y a manera simbólica se dejaban pequeñas lámparas encendidas (las velas estaban prohibidas). Uno de los que sufría la tragedia de manera directa era Lucas de Vanny, profesor alemán radicado en la ciudad desde hacía pocos años. Su esposa Friedler Bergman, una importante bailarina y maestra de ballet en la Universidad de Humanidades había fallecido en Soren. Él llevó un gran ramo de rosas y todos los que le conocían no paraban de expresarle sus condolencias. La única familia que le quedaba era su hija, Eva, de un año.

-Lo sentimos- Le repetían sus alumnos.

En la Facultad de Artes Escénicas donde su mujer laboraba, el cuerpo docente colocó una manta a manera de protesta, los estudiantes comenzaron a dibujar retratos de ella y colocarlos en un muro, así como a honrar su memoria con minutos de silencio. De Vanny pediría que se le habilitara el dormitorio que tenía de prestación laboral. Lo único que lo salvaría de ser un ermitaño serían su hija y sus compañeros de trabajo... pero no sólo era esto. En las facultades todos tenían compañeros caídos, el ambiente se tornaba triste. Inclusive los Blackhawkes, el equipo de hockey, lamentaba la pérdida de dos jugadores estrella; las beanies especialmente lo resintieron. Muchos creyeron que el festejo de ese día se daba por cancelado, pero, como sostenía Ally, sus amigos amaban divertirse. Nadie lo creyó pertinente, pero la fiesta se llevaría acabo ya que aquellos deportistas habían dicho más de una vez que preferían el festejo desmedido a los velorios.
Por seguridad, la Administración local decidió suspender las clases hasta septiembre.

-Gaby, Gaby ¿vas a venir?- decía la líder de las beanies
-No creo. Es peligroso.
-Nadie asistirá
-Lo mejor es que la dejemos para después
-¿Que haremos entonces?
-Ya se te ocurrirá Ally. Mejor iré a casa
-¿Y si organizamos una despedida?
-¿Tú de todos modos quieres que haya algo, verdad?
-Me conoces
-Como no te voy a convencer.. ¿Que quieres?
-Una lunada. Cantamos, nos reímos y brindamos por los chicos
-¿Crees que los jugadores vayan?
-Eran sus amigos. No van a decir no si se trata de recordarlos
-Iré a preguntar si ellos desean ir....
-Por favor. Le llamaré a las beanies y nos vemos a las ocho en la playa ¿ok?
-¿Si dicen que no?
-Eso no ocurrirá

Ally sonreía. Su plan estaba seguro. Los jugadores de hockey nunca rechazaban una invitación de sus admiradoras.
Las beanies habían surgido en 1980. Originalmente eran sólo un grupo de animación.. Cinco años más tarde eran algo más que eso. No eran porristas, pero en la escuela tenían fama de ser las "fáciles". Por todos era conocido lo que sucedía entre ellas y el equipo. Sin embargo, cuando las fundadoras se graduaron, Ally se asumió como la chica que cambiaría la impresión que los demás tenían acerca del grupo sin lograrlo del todo. Las beanies seguían siendo elitistas y a veces, arrogantes. Eran las más populares eso si, antes sólo ellas podían ocupar la mesa más grande de la cafetería al aire libre en la Facultad de Artes  Plásticas, ahora entre sus amistades estaban los novios de la facultad, algunos de ellos nada tenían que ver con los Blackhawks.

-Me parece poco respetuoso de tu parte- Diría a Ally nada menos que De Vanny
-Los chicos eran personas que conocía. No crea que no me duele perderlos
-Hay cosas que están fuera de lugar y tu fiesta es una de ellas
-Tengo clase
-¿A esta hora?

La joven miró a De Vanny. Ella en ese momento debía estar en el Aula B de Artes Escénicas, justamente, con la profesora Bergman.

-Lo siento
-Está bien. Déjalo así.

El docente se alejó... tenía la necesidad de ver a su hija.

La única cosa rara que Gabriela notó era una extraña alegría de los alumnos de Gastronomía.
Ellos felicitaban a un joven que ella jamás había visto....

-¿A dónde vas mujer? - Era Samuel, un amigo que además era su confidente

-Con los hawkes, ¿Y tú?
-Por ahí. No sé.
-Esta noche en la playa si quieres.
-Ok. Me gusta la idea
-¿Que andas haciendo?
-Pues con aquello de que ya no tenemos clases... camino por la Uni. Es un bonito lugar
-Iré a ver a Vicktor después
-No creo que estar con él sea buena idea tratándose de ti
-Vas a empezar..
-Gaby, tú no debes tener problemas. Él sabotea al gobierno y sabe quién eres.. Si lo compran te entrega
-No lo haría
-Si no lo hace seguro pasa algo

Una vez cumplido el aviso al equipo, Gaby volvió con Ally.

-¿Que dijeron?
- "Iremos"
-Jaja, lo sabía
-Te veo en la noche
-Claro. Voy a preparar todo. Hasta la noche.

En eso, se oyó un grito entusiasta.

-¿Que les pasa?-Preguntó Gaby
-¿No lo sabes?-Replicó Samuel
-Evidentemente no
-Hoy regresó de España Ricardo Liukin.
-Quién es?
-La estrella de Gastronomía
-Creí que sería algo más impresionante
-Jajajajajaja. ¡No! Se supone que estuvo todo un año trabajando de becado del chef Jordi Ferrán
-¿Ferrán? ¿No se supone que él no acepta novatos?
-En este caso, si

Gabriela contempló al grupo. A diferencia de ellos, Gastronomía tenía un motivo, débil si se quiere, para sonreír. De pronto, Ricardo volteó a la mesa beanie. Para este hombre, no eran más que estudiantes ordinarias.. Ella lo veía. La chica se turbó por el hecho de que él la sintió.  Gabriela terminó bajando la vista. Al volver a él, se sorprendió. Ricardo sostuvo su mirada posada en ella hasta que de pronto se distrajo y se fue

-¿Así que Ricardo Liukin?
-Exacto mujer
-¿Qué más me puedes decir de él?
-Personalmente no puedo hablar mucho. Es un equis. Su novia estudia canto en la Facultad de Música....es un nerd. Y no va a fiestas...¿Porqué la pregunta?
-Nada. Curiosidad
-Si sirve de algo... Desde hace tiempo las cosas con Rachel no van bien.

Samuel reconocía bien a sus congéneres... y a su amiga. Sabía que Ricardo era discreto, honesto, transparente... detrás de su aparente presencia desapercibida se encontraba un gran tipo que no necesitaba de loas para demostrar su genialidad. Gabriela por su parte nunca se interesaba en alguien que no la impactara, como si lo había hecho Vicktor...

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