viernes, 26 de noviembre de 2010

Hands Clean


Durante días Carlota pensó en la mejor forma de burlar a sus padres y, al más puro estilo de Andreas escaparse. Algo pasó entre Edwin y ella; lógicamente, se moría por decirlo a alguien. El sentimiento que esto le provocaba la desbordaba de alegría.
Sólo pensaba en el momento que dió su primer beso: Edwin no alcanzó a decir o hacer cosa alguna y la niña lo vió alejarse (después de despedirse, claro) antes de ponerse hipersensible.

Paul, su amigo y hermano de Tina le llevó una canasta de manzanas con chocolate para celebrar que ella al fin salía de cama y también para invitarla a la parrillada que su madre haría.

-Este año será hawaiiana
-¿De verdad? Le diré a mamá.
-Bueno Carlota. Mi mamá preparó algo especial para tu padre
-Jajajajaja
-No te rías de mi madre
-No me río de ella. Es sólo que no creo que él vaya
-Día de tsunami. A todo mundo le dan el día.
-Cierto. Cuenta conmigo.
-Andreas está invitado.
-Espero que no arrase con las costillas este año
-No lo dejaré. Nos vemos más tarde

Todos esperaban la violenta ola que azotaría la costa esa tarde, calurosa, llena de luz. Parecía primavera y no verano.

Poco antes de ir a casa de sus amigos, Carlota en su habitación probó un nuevo peinado y en vez de usar un vestido, se colocó jeans. Al poco tiempo comenzó a saltar en su cama y ver fotos mientras simulaba dar otro beso. Al encender la radio, una canción desconocida le hizo subir el volumen.
Andreas que iba pasando por ahí (sin camisa ni playera porque en su casa no le gustaba usarlas) alcanzó a verla por la puerta entreabierta. Gabriela que quería ver de dónde provenía tanto ruido, se sorprendió de que el responsable no fuera su hijo mayor como solía ser. Éste comentó

-Ya era hora

Gabriela también observó a Carlota besando fotos, fue ahí cuándo decidió ir al Vodianova.

-A nuestra hija ya le atraen sexualmente los hombres

Su marido tiró todo lo que traía en las manos

-Tenemos que hablar si no queremos que le pase algo como a nosotros Ricardo

Discutieron el tema en la azotea del edificio dónde vivía la madre de Tina y Paul. También aprovecharían que Carlota estaría después en la pijamada de su mejor amiga para encontrar la forma de dirigirse a ella.

El tsunami se dejó sentir a las cinco en punto. Con gritos y aplusos terminó todo. Ya en la noche, Tina jugó con Carlota para contarse sus nuevos secretos.

-¡Le gusto a Bradley. Me di cuenta ayer que estuvimos en la dulcería y se me quedó viendo!!
-¿Y él te gusta?
-Un poco.
-Entonces dile
-¡No! Me da pena. ¿Y tú?
-La verdad lo quería dejar para el final pero ya no puedo
-¿Qué Carlota?
-¡Besé a Edwin!

Tina enmudeció y poco después comenzó a gritar con ella
-Él tiene veintinueve
-¡Sí lo sé!
-¿Y qué dijo?
-Nada. Luego se despidió
-¿Qué se siente dar un beso?
-¡Aún siento la emoción!

Ambas gritaron durante unos minutos más. Como coincidencia, Carlota volvió a escuchar la canción del mediodía y pensó que la letra decía justo aquello que, de ser mayor, le expresaría a Edwin; y también fantaseaba con la posibilidad de crecer y Edwin cayera rendido ante ella.

"Me haría un poco la difícil si él me espera"

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