domingo, 26 de diciembre de 2010

Antes del fin del año

                                              
La persecusión

31 diciembre 2000

Por la mañana, Antón se presentó (más a la fuerza que por otra cosa) a la exhibición de patinaje callejero en la plaza dónde rompió la fuente días antes. A falta de Plushy, la organizadora, una señora llamada Olga Titorenko pensó que el hijo de su vecino era el adecuado para sustituirlo... Como pago le prometió dejarlo comer gratis en Kirkorov ya que era el negocio de su marido y 200€.

Pero una vez finiquitado el compromiso, el chico se colocó su playera, unos jeans viejos y sus tenis para irse en bicicleta por ahí.

Recorrió primeramente su calle, Raisa, pequeña, pero llena de locales que vendían hortalizas, pasó por la calle Pushkin tan llena de vida como en ninguna otra época del año.  Como todos los días, su amigo David le esperaba en la esquina de Katsalopov y Morozov para organizar lo que harían en el día.
En esta ocasión, Antón tenía una cuenta pendiente.

-¿Jugarás?
-Si me dejas patear el primer bote
-Verás como sufren
-¿Pero todo estará bien Antón?
-Si nos dejan dentro la basura nos salimos de ahí y ya

En Katsalopov, un grupo de muchachos aguardaba al chico Maizuradze. La llamada "Persecusión del bote" consistía en obstaculizar al equipo contrario tirando cuánto cesto de basura o similar se atravesara. Sólo podían ir dos de cada bando, uno en bicicleta y el otro corría para asegurarse de impedir o en su caso limpiar el paso. La meta era el mercado del pescado en el muelle y para llegar debían tomar atajos y si se podía, hacer que los rivales se perdieran. Sergei Koronenko, el adversario de siempre les había ganado la vez anterior.

-¿Listo para perder?
-¿Ya estás llorando? Ni empezamos y ya te lamentas
-Eso quisieras Maizuradze... ¿Y para qué invitas al no ruso? Vas a perder
-David es mejor que Maxim y más te vale no meterte con él
-Pruébalo

Antón hizo una seña a su amigo y comenzó la carrera. Durante diez minutos los basura voló, los comerciantes se molestaban y los transeúntes debían realizar malabares para pasar con tranquilidad. David se cayó en la calle Leonova y Antón se volvió a ayudarlo, en eso Sergei los rebasó.

-Perderemos otra vez y por mi culpa
-No importa
-Me duele todo
-Déjalos. Luego los arrastramos.

Ambos supieron que un tomate arrojado por Maxim era el motivo del accidente

-Tramposo. Esto se avienta cuándo van adelante
-¿Todo bien?
-Me di en el hombro
-Vamos de todas formas al mercado
-¿Porqué?
-Si nos van a ganar por lo menos que sea porque llegamos después. El señor Ponarina sabe que hacer para que ese dolor te deje en paz
-Dale

En el camino, vieron de nuevo a Sergei y compañía y continuó su competencia

-¿Seguro David?
-He tenido peores lesiones

A toda velocidad, los amigos llegaron al sitio acordado primero ya que faltaban pocas calles pero los adversarios no respetaron el acuerdo y siguieron detrás de ellos. En las orillas del muelle Antón se dió cuenta de que ya no eran perseguidos

-Detente
-Qué bueno porque ya no siento el brazo
-Descansemos
-¿Cómo te fue en la mañana?
-Bien ya sabes. Tarasova diciendo que tengo futuro, aplausos y mi mamá grabando todo
-No te envidio
-Te llevo con Ponarina

En el camino Antón creyó ver a Carlota y más se sorprendió al ver que ella compraba caracoles y pulpo con sus amigos. El local de Ponarina vendía todo listo para comer

-¡Antón! ¡Canalla! Hasta que al fin apareces
-Hola señor.
-Vienes con tu amigo
-Lo de siempre.... Hola Carlota
-Hola
-Te vi en la mañana
-Me invitaste
-Cierto.. Lo olvidé. Él es David

Tina murmuró entre sus amigos

-¿Quiénes son? Se ven descuidados y hasta raros ¿No?

John fue el que habló

-¿De dónde conocen a Carlota?
-No tengo idea . Jamás me habló de ellos
-Mientras no quiera que nos juntemos con ellos

El convivio en la playa transcurrió con tranquildad a pesar de las bromas que Antón jugaba y tenían a Carlota riendo sin parar. Después el chico se adelantó a Paul y la invitó a dar un paseo pero Sergei se apareció y no tuvo más remedio que tomar su bicicleta e irse con David.

-¡Feliz año Carlota!
-¡Gracias! ¡Igual para ti!

Antón se alejó con una alegría impresionante. Los amigos de la niña lo miraban irse desoncertados.
-¿Cuándo lo conociste amiga?
-Cuando me llevó a dar un paseo Tina







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