sábado, 4 de diciembre de 2010

El maldecido


Dentro del folclor tellnotelliano existía además de la leyenda de los mala sangre y el milagro, un relato acerca del enamorado de la "musa inmóvil", un infortunado que venía predestinado y nada podía hacerse al respecto. Este hombre, además, tendría que cargar con la sombra de alguien más: el precio sería llegar a la cima sabiendo que otro la merecía.  Franz De Patie lo contaba en el muelle con la esperanza de que alguien le diera la descripción del chico que debía buscar.

"Hace tiempo un niño encontró en las montañas un viejo reloj de arena. En vez de llevárselo, lo escondió para que nadie lo viera hasta que se rompió. Dentro encontró un papelito en el que decía que quién destruyera ese objeto vería su descendiente enamorarse de una mujer dorada, bella pero enferma."

-¡Así no va idiota!
-Disculpe
-Te lo dice un nieto de pescador
-Perdone pero así me la han enseñado
-Entonces salga de aquí. Si cree en ignorantes largo de mi muelle
-Si usted sabe dígame en que me equivoqué
-En todo. Si quiere saber en que le mintieron vaya con Don Weymouth
-¿En dónde puedo encontrarlo?
-En la cantina del Panorámico. Es el único sitio
-Gracias
-Ni agradezca inculto

Con la idea de que el viejo le hablaba en clave (sólo alguien como De Patie entendía) se dirigió al lugar indicado. Don Weymouth  atendía en un lugar escaso de clientes. Orgulloso, mostraba las fotos de Evan, su hijo, un campeón de patinaje que esa noche tenía competencia. Fuera de eso, el lugar recordaba barcos y tenía varias imágenes de chicas de los cincuenta. Incomodado por el ambiente, Franz se sentó a la barra. Los parroquianos lo veían con extrañeza.

-Buenas noches padre. ¿Se le ofrece algo? Tenemos una cerveza exquisita
-Con agua estaré bien
-Es extraño verlo aquí
-Me he dado cuenta
-¿Ve a ese joven? Es mi muchacho. Competencia junior hoy en la noche y si gana tal vez pueda irse de aquí. Le he dicho que si quiere un futuro se aleje de este lugar. Estoy orgulloso de él

Franz sonrió ligeramente. El cantinero tenía casi un altar dedicado a su vástago.

-Cumplió quince y ha ganado como doce medallas. Casi todas de oro. Hace un año le salió rival pero yo confío en que mi hijo gane la nacional. Se irá al Grand Prix o algo así o al Mundial. No sé bien porque me confundo.
-Felicidades
-¿Sabe padre? El joven necesita patines. Lleva varios meses con unos que no resistirán. Ha estado estresado porque lo evaluarán con dos escalas distintas... Según prueban cuál sistema sirve.... Para mí del uno al diez y ya.
-Jajajaja Si me pregunta estoy de acuerdo con usted
-¿Y que lo trae aquí?
-Cansancio. Llegué de Roma con urgencia. Ya se imagina.... El Cardenal Rossetti quiere que haga unas cosas, como pronto será Papa busca un candidato a secretario.... Me temo que estoy en el sitio equivocado
-¿Y quién no lo está en Tell no Tales? Los que nacimos aquí estamos estigmatizados y perseguidos por quién sabe... Todo el tiempo existen tragedias.. pero ve esto (señalando la televisión con el torneo de su hijo) y dice que la vida no puede ser mala. De patinaje nada me llama la atención pero por él lo que sea.

Pasados unos minutos, De Patie salió sintiéndose bastante triste. El viejo del muelle seguía ahí.

-¿Cómo supo que es él?
-La pregunta sería porqué.
-Lo alejaré al final de su participación
-No te lleves a nadie a Roma. Las cosas aunque se retrasen van a suceder
-No creo que lo merezca
-Eso ya es cosa de el chico. Su familia paga con él los platos rotos por culpa de una mujer
-¿Qué mujer?
-El abuelo de Don Weymouth se enamoró de una dorada de sangre limpia y la mató. Lía Liukin le advirtió que su descendencia la pagaría.. El mito siempre dijo que la familia más pura le pasaría la maldición de la mujer inmóvil a un hombre inocente. Como viejo agente Neo te digo que me creas...
-No me queda otra
-Dejé el trabajo porque tengo dignidad y familia aquí. Escondí a los Liukin de los Lachey. No lo eches a perder. También estuve con otros sacerdotes como tú así que más te vale ir con cautela. En el Vaticano esconderán al chico pero no te lo recomiendo. Lo que ha de caer que caiga.

Caminando rumbo al centro, De Patie decidió visitar a Ricardo al Vodianova

-Así que también verán aquí el torneo
-¿El de patinaje?
-Ese
-No hay nada más que ver
-¿Porqué no le apagan?
-Los comensales están atentos. Ya pasó la primer tanda
-¿Quién va primero?
-Evan Weymouth... Pero ahora veremos que pasa por la segunda calificación con el sistema nuevo
-Una pregunta... ¿Cuál era el nombre de tu abuela Ricardo?
-¿Para qué quieres saber eso?
-Curiosidad. La mía se llamaba Victoria
-Lía.... no la conocí. Mi abuelo decía que la mató un hombre rechazado

Franz tomó una mesa. Mirando la competencia y a un Evan que de primero, terminaba en tercer lugar descifró el segundo acertijo: El viejo se dió cuenta porque el chico se parecía a su bisabuelo; un acusado de homicidio que nunca fue condenado.



1 comentario:

  1. MUY BUEN FRAGMENTO,PERO SE QUEDO EN SUSPENSO
    MEGUSTARIA QUE SE PUBLICARA LA PARTE QUE LE SIGUE

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