viernes, 14 de enero de 2011

Problemas cotidianos y un acuerdo tibio


Cómo cada día siete Ely Alejandriy celebraba su cumpleaños. Era una ocasión especial.
Cumplía treinta años y todos sus hermanos estarían con ella.
Amante de la cocina, ella misma había preparado el plato que su madre le enseñó a comer a sus hermanos mayores: La pasta con res y salsa de albahaca y champiñones. Como siempre el pastel de queso para Joachim, vino rosso del Chianti por unanimidad y el más fino jazz de todos los tiempos con Miles Davies.
Su única esperanza era que no pelearan como siempre.

Gabriela llegó primero. Venía cansada por caminar mucho y un poco molesta también. En la mañana Andreas había hecho un desastre y Ricardo lo había cubierto hasta que un policía llamó.
Joachim y Thomas discutían sobre cómo debía llevarse al equipo de hockey. Los malos resultados provocaron que perdieran el resto de la temporada.

Todos se encontraban ensimismados cuándo Ely les recordó:

-Es mi cumpleaños. Los invité en vez de ir a una fiesta con mis amigos y sólo se comportan como idiotas. Si van a seguir con eso, váyanse.

Callaron. Ella tenía razón. Además que era poco frecuente que se reunieran (a veces se saludaban en la calle pero no conversaban), también podían, de una vez por todas pasarla bien.

Gabriela se sentó a la mesa y Joachim en el balcón dirigía su vista hacia un grupo de niños que soñaban ser cómo él mientras compraban globos para un evento en la Plaza Principal. Thomas, más cerca de la puerta miraba a todos de forma distante. Nadie tenía idea de que hablar.

-Ahora se quedarán en silencio.... Bonito cumpleaños Ely! Felicidades! Eso te sacas por hacer venir a tus hermanos que se odian.
-No lo tomes así
-Gabriela, creéme que ya sé que Thomas y Joachim no se dirigen la palabra a menos que se trate de un partido y eso para gritarse y que tú nos apartas a todos casi con insecticida pero hoy por lo menos finjan ¿Quieren?

Thomas suspiró un poco y dijo:

-No se trata de eso. Somos egoístas y estúpidos; ya lo sabemos. No es personal.
-Vaya manera de demostrarlo
-Te queremos
-Claro. Tú ni siquiera te atreves a ver a Gaby, quién a su vez te tiene resentimiento manifiesto y Jo mejor ni voltea porque sabe que hay nada bueno. Nunca me preguntan nada. Somos felices. Nadie se traga o es capaz de convivir.

Joachim entonces decidió que lo intentaría y se dirigió a todos.

-Me siento responsable por lo sucedido con el equipo. Siento que no me esfuerzo y he sido mal capitán. A veces también creo que ya soy muy grande para seguir jugando y me desespera no ser tan rápido como antes.
-¿Y porqué no me lo dijiste? - Intervino Thomas
-Porqué no lo entiendes. Fuiste jugador en Alemania, ganaste de todo y te retiraste. Yo tendré el Trofeo del Sur y otras cosas pero es nada. Acéptalo. El equipo no tiene nivel y si no clasificamos a olímpicos nos irá bastante mal.
-Eso también me preocupa. El Gobierno de la Ciudad me dijo que si no pasamos la eliminatoria me despedirán.
-A mí, Ricardo no me dice lo importante. Andreas está peor de lo que pensaba. Lo han multado varias veces, hoy pasó tres horas en una celda por provocar disturbios en el parque y le dieron su primer advertencia. También está lo de ir a Barcelona en el verano. Mi esposo quiere ver a su hermano, pero no soy capaz de decirle que no porque entiendo que lo necesita. Adrien y Carlota se ignoran.. Casey ya no vive aquí e Isabelle tiene demasiado trabajo como para tomar un café conmigo.
-La disquera me despidió por bajas ventas y tuve que duplicar los conciertos para pagar mis cuentas. No tenemos buenos tiempos
-Yo te ayudo
-No Thomas. Ustedes me enseñaron que debía arreglar mis problemas sola. Toda la vida los he visto hacerlo y no es justo que yo no lo haga
-El problema es que no siempre se puede solo
-Gaby embaucó a Ricardo, Jo se cambió el apellido y tú te fuiste hermanito mayor ¿A eso te refieres?
-Tranquila que amo a ese hombre
-No me malinterpretes Ely. Sólo quiero que sepas que si necesitas lo que sea, cualquiera de los tres está disponible
-¿Quieres que la pasemos bien? Perfecto. Empezamos ahora. Nada de problemas.

Joachim tenía razón. Todos se calmaron y compartieron la comida. Durante el postre, el primer recuerdo agradable que tenían los cuatro salió a la luz.

-Conservé esa fotografía del 98. Celebramos el ascenso de Gaby, el campeonato de hockey y mi admisión en el sello. Poco después le abrí los conciertos a Air...
-Me veía horrible ese día
-Nunca te has caracterizado por ser fotogénico Jo
-Gaby estaba enferma
-¿Y se nota?
-Demasiado
-¡Pero ve a Thomas! Temblaba y me acuerdo de cómo reaccionó cuando le dijeron que lo nominaban a la Medalla Nacional
-Esa no la conseguí
-Te la darán seguro
-Cuando aparezcan los cíclopes
-Frase de mamá
-La decía mucho
-Nunca me han dicho nada de ella
-Era muy risueña aunque Joachim la desesperaba cuando gritaba
-Me regaló sus aretes. A veces en la noche nos llevaba mermelada, galletas y pan. Nos abrazaba y nos arropaba para dormir. Thomas refunfuñaba pero mi madre no le hacía caso
-A mi me daba muchos besos para que me callara.. Y yo seguía con mi concierto a todo pecho
-¿Y papá?
-No sabemos quién es. Si mi mamá se embarazaba era del mismo sujeto pero mmm .. Nadie sabe
-Tengo presentación en la playa ¿Vienen?
-Yo si
-Gracias Jo
-Cuenta conmigo
-También Gaby
-Estaré
-Mi sueño hecho realidad. Mis hermanos oyéndome.
-Hagamos estas reuniones más frecuentes ¿Les parece?
-Pero más les vale cumplir. ¿Los jueves está bien?
-Tal vez

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