martes, 22 de febrero de 2011

La incomodidad de crecer


Carlota regresó a clases con una gran incomodidad. Sus compañeros en la clase de deportes no dejaban de mirarla: en una semana su pecho había crecido y era demasiado notorio. Aunque trataba de cubrirse con suéteres, chamarras gruesas (pese al calor) y hasta bufandas, los demás ya comentaban en los pasillos su cambio radical. Ese día, ya en biología, harta, arrojó un borrador lesionando abajo del ojo a un chico que estaba enfrente de ella. Su profesor la envío a la dirección y mandaron por su madre.
Gabriela llegó asustada porque le habían dicho que su hija estaba involucrada en un incidente grave.

-Tremendo porrazo le han dado a ese niño. Le ha quedado inflamado como no tiene idea - Decía el secretario de la directora - De milagro los padres no quieren que la escuela responda pero si han pedido una reprimenda y un cambio de grupo.
-¿Pero los dos están bien?
-No pasó a mayores. La señora Navka la espera.

Cuando ella entró a la oficina, Carlota estaba en un rincón temblando y tapada desde la cabeza con una manta, se negaba a abandonar el sitio y no quería confrontar al agredido.

-Tranquila. Cuéntame que hiciste.
-Yo le explicaré señora Liukin.

Anna Navka reflejaba más que enojo, cierta consternación. En sus años de educadora había presenciado varios infortunios entre el alumnado pero no un problema relacionado con el desarrollo de una niña o por lo menos, no habían llegado a su oficina.

-Llevo treinta años trabajando en la docencia, he visto quejas porque los chicos son agresivos entre sí pero esta es la primera ocasión que veo que el verdadero problema no es un sólo un golpe sino la circunstancia previa.
-¡Esa niña casi deja sin un ojo a Guillaume! ¡Exigimos se le sancione! - Pedían los padres del muchacho
-Aseguro que será aplicado el reglamento estrictamente en este caso señores Bruni; lo preocupante fue lo que llevó a la joven Liukin a reaccionar de una manera irracional. Estoy de acuerdo en que el uso de la violencia física es reprobable pero también lo es hacer sentir acosada a una compañera.
-¿Acosar? ¿Qué le hicieron a mi hija?
-Aún nada señora Liukin.
-¿Aún? ¿Qué esta pasando exactamente?
-Creo que el joven Bruni tiene mucho qué explicar ¿Cierto Guillaume?

El niño comenzó a ponerse nervioso. Gabriela presintió que debía abrazar a Carlota y tratar de acercarla. Sintiendo un poco de confianza, ella accedió.

-Bueno joven Bruni, explique con detalle lo que le relató a su maestro antes de venir a esta oficina.

-Sólo que ella me aventó el borrador.
-Vaya. Creí que usted se atrevería a decirle a su compañera lo que usted y otros estudiantes planeaban.

De lo más avergonzado, Guillaume debió hablar ya que sus padres comenzaron a presionarlo.

-Es que me llama la atención... Es imposible no ver como han crecido tus senos. Todos lo hacen todo el tiempo. Me da curiosidad. Perdón Carlota.

La chica comenzó a sollozar y Gabriela le decía al oído que la ayudaría con eso.

-Los chicos comentan que les gusta, que ya no eres una niña.. En la clase te hacen dibujos y los de secundaria me pidieron que te presentara con ellos ...

La directora señaló:

-No le permitimos a los de nivel secundaria acercarse a los de primaria.
-No lo puede controlar a la salida - Mencionó el padre del niño.

Guillaume prosiguió:

-El hermano de Sandhu apostó a que ninguno de nosotros se atrevería a tocarte.

Gabriela tomó la palabra.

-¿Cuándo pasó esto?
-¡Cuando Hoult la vió en natación la semana pasada!
-¿Hoult? ¿Rob Hoult?
-Sí.

Mirando a los presentes y tomando con más fuerza a Carlota, agarró su bolsa.

-Es suficiente, nos vamos.
-Aguarde
-Lo siento profesora Navka. Rob Hoult es el amigo de mi hijo mayor. No voy a permitir que se le acerque. Necesita tomar medidas.
-Sólo Sandhu Hoult estudia aquí. Le prometo que vamos a resolver esto a la brevedad y no habrá problemas.

Enojada, Gabriela se retiró. Carlota le hizo prometer que no lo diría a nadie hasta que estuviera lista. Al llegar a casa, extrañamente Andreas estaba por ahí. La niña se dirigió a su habitación.

-¡Andreas no te vuelvas a acercar a Hoult!
-¿Porqué? Ya te volviste loca Gaby.
-¡Comenzó a incitar a los compañeros de tu hermana para tocarla!
-¡Mamá!
-¡Ay Carlota perdón!... ¡Sólo no te juntes con él Andreas!

En su cama, la chica le dijo a su madre que odiaba su cuerpo porque le causaba malos momentos. Detestaba que todo le sucediera tan rápido. Después de ponerse una pijama, Gabriela le preparó palomitas y vieron películas toda la noche. Al día siguiente ambas se negaron a levantarse.

Navka las visitó de sorpresa.

-Mi hija no va a salir de su cuarto.
-Lo comprendo. Vine a entregarle algo que creo les servirá. De antemano me disculpo por lo de ayer. Es difícil para todos. Suspendí el año de Guillaume Bruni y tuve que apartar a Sandhu Hoult indefinidamente. En cuánto a Robert Hoult se le ha dado una restricción.
-No entiendo cómo no se percatan de situaciones así hasta que alguien pierde el control.
-No sabe el número de incidentes comunes como vandalismo o peleas que llegan todos los días. Por la gravedad de éste en particular he tomado acción inmediata. Esta tarjeta es de una plática de observación en el Convento del Sagrado Corazón. Considero que Carlota debe cambiar de colegio. Estará más segura y mi colega directora la admitirá sin esfuerzos. De antemano disculpe.

Después de mucho pensarlo, Gabriela decidió asistir a la charla ese viernes. Llamó a Ely.

-Hola
-Hola Gaby ¿Cómo andas?
-Necesito tu ayuda.. ¿Cuidarías a mi hija?
-No puedo tengo ensayo.. Qué pena.
-¿No lo puedes dejar para más tarde?
-Tendré concierto mañana-
-Por favor. No puedo dejar a Carlota sola.
-¿Y si la traes?
-No quiere salir. Está muy deprimida.
-¿Es muy necesario?
-Sí.
-Iré
-Gracias. Llega antes de las diez y media.

En la escuela de monjas Gabriela fue llevada a un salón en el tercer piso. Muchas chicas de la edad de su hija estaban presentes. Después de sentarse hasta atrás, comenzó una clase dónde una monja les hablaba a las chicas de lo que sucedía con sus hormonas y les hacía relatar lo ocurrido esa semana. Para sorpresa de Gaby no sólo se limitaban a describir lo mal que la pasaban al menstruar o porque la ropa no les quedara: también mencionaban lo que no les gustaba de los chicos o las inquietudes que les daba preguntarse que sentía el tener novio. Incluso ella participó respondiendo algunas dudas.

La madre superiora al finalizar le hizo recorrer el convento mientras le explicaba.

-Abandonamos la cátedra de religión hace veinte años. Cómo usted ha visto, lo único que ha permanecido es nuestro perfil de escuela para niñas y jovencitas. Creamos esta asignatura porque hubo una época en que las novicias comenzaron a quedar embarazadas. No hubo opción. Rompimos el tabú y ha tenido buenos resultados. Estoy segura que su pequeña se sentirá arropada aquí. Tómese una semana más, yo esperaré.

Por la tarde, Isabelle y Casey acudieron a tomar té. Ely continuaba ahí. Carlota dormía.

-Me quedé impresionada. Nunca había visto algo así. Todas se sentían tan cómodas y seguras. Recordé la época que reventaba cualquier brassiere y me molestaba ponerme ropa ajustada.. Fue como volver a la edad de mi hija y darme cuenta de que jamás olvidamos éstas cosas.
-Me sorprende que sean las monjas quiénes cuenten con ese programa.. ¿Las escuelas públicas dónde quedan?
-Sagrado Corazón también es pública Casey. La diferencia es que la Arquidiócesis ha invertido en ella y con ambos presupuestos hacen maravillas. En la Universidad ya quisiéramos tener eso.
-Lo que más me gustó es que les enseñan a aceptarse y quererse; les hablan de noviazgo, violencia, trastornos alimenticios, drogas ... Creo que no hay que pensarlo mucho. En cuánto regrese Ricardo inscribiremos ahí a Carlota.
-¿No crees que le afectará no relacionarse con chicos?
-Al contrario. Creo que aprenderá a hacerlo mejor. Lo único es que hasta la psicóloga es monja pero considerando las circunstancias será lo mejor.

El sábado, Carlota asistió con su madre a la segunda parte de la plática. En una dinámica le tocó sentarse al lado de una chica cuyo desarrollo era similar al suyo. Al salir se encontró con que David besaba a esa niña. Al verla, él le invitó un helado. Su madre la convenció de ir.

En la plaza Nabokov, se presentaron.

-Soy Amy.
-Carlota.
-David ya me había contado de ti. Eres amiga de Anton
-Si.
-Lo bueno es que regresará mañana.

Por la noche Ricardo llamó. Gabriela no lo saludó.

-Debes saber algo. Carlota asistirá a otra escuela. El Sagrado Corazón la acepta y creo no te opondrás
-Es un colegio de monjas.
-Tienes qué saber lo que pasó. Es grave. Nuestra hija pudo sufrir de abuso. Te contaré....

1 comentario:

  1. Algo extenso el texto pero señala bien por lo que pasan las niñas al dejar de serlo, ese brinco a la adolescencia.

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