sábado, 14 de mayo de 2011

Los cerezos



Agosto 2001

En Tell no Tales,  las vacaciones transcurrían demasiado rápido y cuando todos se dieron cuenta, era dos de agosto. Era el cumpleaños de Carlota y también su primer competencia. La Federación de Patinaje debía evaluar su nivel si quería obtener una acreditación y aspirar a las nacionales de diciembre; pero todo lo malo que pudo pasar, sucedió. 

Ricardo y Gwendal desde las gradas vieron como después de dos caídas, la niña quedaba fuera de posibilidades ese año. Una vez terminado el espectáculo que le costó a Carlota escuchar las risas de sus rivales y parte del público, Tamara Didier se retiró. Desorientada la niña se sentó a esperar sus calificaciones. El técnico de la pista, al ver a la chica sola decidió acompañarla. Al saber que quedaría séptima, ella tomó su maleta y escapó. Su padre enseguida fue a buscarla.

Gwendal, al ver a Tamara enfadada, la enfrentó.

-¿Qué demonios fue eso? ¡La dejaste sola!
-Se lo advertí. Si ella fallaba adiós. Tuvo un summer camp* demasiado malo en el que no pudo aterrizar nada correctamente, de milagro aprendió las extensiones y las piruetas, no le daré más clases, tiene un mal oído y pésima técnica.
-Si tu ya sabías que ella aún no es buena ¿Porqué la expusiste?
-Yo no la expuse, ella se exhibió. Se acabó, no la entrenaré más.
-¿Cuánto tiempo llevas con ella?
-Tres meses.
-¿No crees que es muy poco?
-Lo menos que tiene Carlota es un largo plazo, te lo expliqué.
-¿Vas a abandonar el barco así?
-Tu sobrina es la peor saltadora que verás en la vida y mira que yo también lo hacía mal. No tiene más tiempo; no para las ambiciones que decía tener, todavía puede dedicarse a otra cosa.

Gwendal se quedó de una pieza, pero también Anton.

-Si quiere, hablo con Tarasova.
-¿Y tú quién eres?
-Anton, amigo de Carlota.
-Ah.. ya te recordé. ¿Crees que eso sirva?
-Ella puede hacer que esa señora siga con Carlota.
-Yo pensé que te referías a que la entrenaría.
-No.
-¿Todos aquí quieren estrellas?
-Sí.. Pero confíe en mí.
-¿Estás seguro?
-Abrirá tamaños ojotes.

Carlota caminó por el bosque hasta llegar a los cerezos que deshojaban. Cansada se sentó entre ellos. Miró sus patines, su bolsa; no podía pensar en nada. Con un pañuelo, comenzó a retirar sus primeros restos de maquillaje.
Afortunadamente, la encontró Edwin.

-Hola.
-Hola Edwin ¿Cómo estás?
-No salgo de una.. ahora es el otro hombro.
-¿Qué haces aquí?
-Sólo paso. Lo mismo debería preguntarte... Supe lo que te ocurrió hoy.
-Mi técnica de piso es grandiosa.
-Todos cometemos errores.
-Siempre que salto mis cuchillas se atoran y no puedo detenerme.
-¿Que harás para arreglarlo?
-He tratado de no clavar tanto los pies.
-Parece buena idea.
-No podré competir este año y mi entrenadora está muy enojada conmigo.
-Se solucionará pronto, no te preocupes.
-Nunca había estado aquí.
-Los cerezos son bonitos aunque es raro verlos con flor en ésta época... No se me olvida que hoy cumples años.
-Aún soy chiquita.
-Tener trece años no es malo, mejor te llevo a casa. 
-¡A casa no! ¡Mi mamá no debe verme así! ¡Me regañaría! ¡Ella no sabe que estoy entrenando!
-¿No le has dicho? ¿Con quién vamos?
-Con mi tía.
-Bien. Cargaré tus cosas si me permites.
-¿No te va a doler?
-Hagamos un trato: Si comienzo a quejarme, iremos al hospital.
-Hecho.

Juntos caminaron hasta la entrada de la ciudad. Ricardo los encontró ahí, desconfiado, agradeció escuetamente y se llevó a Carlota.

-¿Dónde estabas?
-En los cerezos.
-Es muy peligroso ir a un sitio tan apartado.
-Perdón.
-¿Edwin te hizo algo?
-¿Qué? ¡No! ¡Ya lo conoces!
-Uno no puede estar tan seguro ni siquiera de la gente que conoce.
-Estoy sana y salva.
-¿Tienes hambre?
-Un poco.
-¿Pollo?
-Con aros de cebolla.

Al llegar con Ely, ésta le brindó a la niña palabras de aliento e incluso, le ayudó a peinarse de otra forma. Más tarde comió con ella y sus amigos, quiénes la felicitaban. Después de un momento muy agradable, comenzaron a jugar en la calle cuando Tamara se plantó enfrente.

-Disculpa Carlota. No debí dejarte sola, yo tenía que apoyarte y no lo hice.
-No hay problema.
-Claro que lo hay, creo que te falté al respeto.
-Pero usted me dió las condiciones y no las cumplí. Estamos a mano, creo.
-¿Estás conforme?
-No guardo rencor.
-¿Te parece volver a entrenamientos en una semana?
-Sí.
-Tienes muy buenos amigos.. Uno me hizo ver un par de cosas. Nos vemos.

Los chicos continuaron con su pelota hasta que alguien llamó a Carlota. Ella adoraba a esa voz pronunciando su nombre. Giró. De nuevo era Edwin. Él le regaló una pulsera. 

-Feliz día.
-Gracias.
-Tu entrenadora te quiere, a su manera. No quería que la vieras llorar pero no sabe como decírtelo.

Anton sentía que se estampaba en la nada ya que había convencido a Tarasova de charlar con Didier además de notar en Carlota una sonrisa involuntaria, nervios y brillo en la mirada ante ese hombre. Una sensación parecida a los celos, lo recorrió; pero ella, notando que su tía le había puesto una flor de cerezo en el cabello, se la quitó y la entregó a Anton.

-Por acordarte de mi cumpleaños.

Con la mano, la niña se despidió de Edwin. Era hora de dejar ir a su primer amor.

*Summer camp: Así se le denomina al entrenamiento realizado durante el verano por los atletas invernales, cuyo objetivo es ganar fuerza o precisión a través de la práctica de deportes como natación o ciclismo. En el caso de los patinadores, este consiste en la estructuración de nuevas rutinas, seis horas de pista diarias y hasta clases de teatro, ballet y yoga diseñados especialmente para ellos.

1 comentario:

  1. Es de admirarse la preparación de estos deportistas, la lucha por el 1er lugar es cada vez más complicada.

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