martes, 31 de mayo de 2011

Matar a los gigantes



A Edwin Van der Saar

Edwin esperó a Carmen en la estación de tren. Junto con ella venía su representante, Paolo Contesti para darle noticias. Al parecer, nadie en el Manchester City deseaba su permanencia.

Los días paradójicamente habían sido relajados para él. Encontrarse en su casa, contemplar el mar desde la campiña, beber café en Dobrev, escuchar a Radiohead sin soportar quejas y ver Naranja Mecánica completa una y otra vez mientras su lesión cedía, le mejoró el humor. Su esposa al descender lo encontró radiante.

-Te repusiste.
-Me faltaban las vacaciones aunque sean forzadas.
-Tomaste sol, te ves lindo.
-Gracias; tu eres bellísima.
-Debo consentirte.
-Y mucho pero en privado... Contesti ¿Qué nuevas me has traído?
-Algunas cosas no te van a gustar.
-Ninguna transferencia se realiza con pleno acuerdo.

Carmen miró cada rincón y al arribar a Blanchard notó una diferencia importante.

-Cuántos edificios, no he visto casas.
-No las hay; salvo la mía.

En la sala, Paolo fue al grano.

-Me llamó la directiva para darme tu carta. Te liberaron sin esfuerzos. Argumentaron que no rendiste lo esperado.
-Fueron pocos meses dándoles todo mi tiempo.
-El entrenador me aclaró que por calidad no fue; lo que te sucedió en los hombros los motivó a decidir. Intenté colocarte en España pero no era opción.
-Me habría conformado.
-El Valencia quiso tus servicios pero dije no.
-No puedo creerlo.
-No te exaltes, pesqué una mejor oferta. Los bianconeri pagan 1.000 000€ al mes y en el contrato va incluida una residencia. El City no te daba ni la mitad.
-¿Juventus? Ellos tienen arquero, yo no duraría una temporada
-En lo que ganamos tiempo. Tienes el cartel del 98, Holanda podría ser un gran destino.
-Y mientras dejo que mi carrera se hunda más.
-Tu mujer está embarazada, no te conviene hacer olas.
-¿Oí bien?
-Creí que Carmen te lo había dicho.
-Yo esperaba un buen momento, tengo ocho semanas.
-¿Cuándo hay que firmar?
-Tenemos unos días, no hay prisa.
-Me siento feliz.. Es increíble..
-Mis papás ya se enteraron Edwin, espero visitarlos pronto.
-Es lo primero que haremos una vez arreglado lo del equipo.

Él besó a su esposa. La emoción provocó que Contesti se sintiera fuera de sitio pero Carmen le pidió ser el padrino.

-Entonces invitaré un brindis ¿Un lugar que recomiendes?
-Vodianova es excelente.
-Perfecto, vamos.

Afuera, algunos solicitaban una foto, un saludo o un abrazo a la pareja. El guardameta era muy querido en la ciudad. Andreas que se dirigía al almacén dónde Victoria laboraba, al verlos no pudo contener las ganas de conocer a la modelo. Incluso obtuvo una firma en su chaqueta.

Dentro del restaurante, el bullicio estaba en pleno. Los comensales reían y compartían brindis. Todo, harto animado, se asemejaba a un festejo. 

-¡Carlota! 

Carmen al escucharlo, giró su vista. El chef le daba un abrazo a una jovencita que pintaba para ser bonita. Ella traía un par de patines en la mano y su padre le pasaba una bolsa de papel.

-Ensalada sin aderezo y una cantimplora de agua de frutas sin azúcar. 
-Qué rico, gracias.
-Le puse ajonjolí a la comida ¿Importa?
-No, al contrario.

La esposa de Edwin se sintió algo apenada. Evocó aquella absurda discusión por celos. Él tuvo razón, no era nada; o tal vez no se trataba de la Carlota que disgustos le había dado, aún así al mirarla marcharse, se percató de que su marido atendía los detalles de su nuevo convenio y no supo de la presencia de la chica. De todas formas, quiso conocerla, conversar unos minutos y descubrir los motivos del aprecio que compartía con el hombre a su lado en caso de ser la persona buscada.

Antes de que terminara el día, la niña caminó cerca de Blanchard y se encontró a Edwin. Una plática breve fue suficiente. Carmen contempló la escena desde la puerta de la casa. Actuaría en consecuencia.

-Consígueme un momento con ella Contesti.
-¿No le parece precipitado?
-Lo mejor es que se aleje.
-¿Qué ganaría usted?
-Tranquilidad
-Insisto, no es pertinente.
-No te pagamos para que digas no y necesitas los ingresos.
-Le llamaré al encontrar la ocasión.
-Veo que entiendes rápido.

La oportunidad se presentó veinticuatro horas después. Tamara se despidió de Carlota al término de su práctica y ésta tomó Republique por ser el camino más directo a su departamento. A la altura de Le Jours tristes, tocaron su espalda. Asustada e inmóvil, soltó su bolsa. Carmen se presentó.

-Gusto saber quién eres ¿Podemos hablar?
-No tengo tiempo.
-Yo tampoco.
-Discúlpeme, prometí no llegar tarde.
-¿Cuántos años tienes?

La joven Liukin intentó en vano retirarse ya que la mujer le impedía el paso.

-Te quise conocer.
-Déjeme en paz.
-Vine a pedirte un favor.
-Olvídelo.
-¿Le negarás a una mujer encinta algo que necesita? 

La niña no afirmó.

-Edwin te menciona mucho.
-Somos amigos.
-No hay amistad entre una pequeña y un adulto.
-¿Qué quiere?
-¿Puedes ser franca?
-No me siento bien.
-¿Cuál es el interés que mi esposo tiene contigo?
-Ya le dije que somos amigos, me cae bien.
-¿Cuándo se conocieron?
-Dos años.
-¿Y cómo fue?
-No recuerdo, de pronto le hablaba. Voy a casa.
-Aguarda.
-¡Váyase!
-De ningún modo.
-Apártese.
-Si te acercas a Edwin prometo que te haré imposible la existencia. Ya me cansé de ti. Al principio dije "Bueno, las fans son apasionadas, ella es una niña" Hasta que noté lo que sientes por él con tus obsequios ¿Te gusta mucho? Porque de vez en cuando parece que tú a él sí ¿Es una enfermedad eso, lo sabes?
-¡No se qué desea pero yo me voy!

Al darse cuenta de lo descompuesta que lucía Carlota frente a Carmen, Judy que ya había sido de alta decidió tomar parte.

-Que te quede impregnada cada palabra que pronuncié porque te arrepentirás si me contradices.
-¿De qué se arrepentirá? 
-¿Usted es?
-Judy Becaud, conozco a la niña. Cualquier cosa que le suceda sabré que es culpa suya. Supongo que el camino de regreso es demasiado largo para usted.

La modelo finalmente partió, fúrica. 

-Te quedaste sin color, santo cielo. Ya pasó ¿A quién podemos decirle que venga por ti?
-Mi papá.
-Lo llamaremos.

Ricardo recogió a su hija. La señora Becaud le relataba la escena.

-Hizo bien.
-La trató horrible y cuando Carlota me contó lo que le dijo, me impresioné. No he sabido de una mujer que intente pelear con una chiquita porque siente celos del marido.
-El mundo aún posee sorpresas. 
-¿Emprenderá acciones?
-Por supuesto. Serán personales.
-Considero que primero debe ir con la policía.
-No será necesario. Yo mismo pondré el alto. Gracias por todo.
-Es lo menos que pude hacer.
-Buena suerte.
-Igualmente.

Ricardo llamó a Edwin después de enterar a Gabriela de la incómoda situación pero no hubo tiempo de concertar una charla urgente. Carmen tuvo que ser llevada al área de Perinatología. El estrés por su encuentro con la niña Liukin le causó un intento de aborto.

Por ironía, fue precisamente Carlota quién la visitó de forma breve y la perdonó pese a la resistencia de sus padres.

En la sala de espera, ya de salida Edwin determinó colocar el punto final al problema. 

-Fortuna con el bebé.
-Eres muy linda. Aprecio tu gesto.
-Avísame cuando nazca.
-Jovencita, no continuaremos así... Por respeto a mi esposa y desde luego a ti, lo prudente es que nos distanciemos.
-No hablarnos un tiempo me parece bien.
-Ah.. No me gustaría lastimarte pero se trata de algo definitivo. En serio me agradas pero te perjudica la relación que tenemos.  
-No es justo.
-No debemos ser amigos. Nuevamente lo siento.
-Edwin..
-Alguna vez te aconsejé disfrutar tu edad, hazlo. Enójate conmigo, ódiame si lo anhelas pero estarás mejor sin mí.. Y no te despidas, no lo merezco.

Carmen sonrió pero no por mucho. Edwin la miraba enfadado. Seguía siendo cortés pero frío. 

-Mandé a Contesti con los papeles suscritos.
-Vida nueva, bienvenida sea.
-Desde luego; podrás ocuparte de reunirte con tus conocidos y presumir en revistas.
-No seré culpable.
-Esa frase tuya aparece al mentir.
-¿Te molestaste conmigo?
-Ricardo Liukin, el padre de la niña que vino a verte me comunicó ayer que tuviste la gran idea de amenazarla.
-No empieces.
-¿No? ¿Al menos le ofreciste una excusa?
-No pude, qué pena,
-¿Cómo fuiste capaz?
-No me equivoqué ¡Te atrae esa chiquilla!
-Esa discusión ya la tuvimos y reitero que quiero a Carlota pero no de la forma perversa que tu mente limitada considera y en todo caso, ella me ha demostrado más lealtad, no creas que ignoro tu aventura con Owen; a solicitud de su mujer me echaron del City. Mi ex-técnico por cierto, dirigió a la Juve en la época de tu lío con drogas, obviamente eso no me interesa pero es toda una casualidad que allí juegue Leandro Castaldi, el tipo con el que te acuestas cuando no estoy en casa ¿Cómo supe todo? Contesti no es discreto. Si la criatura que traes en el vientre fue engendrada por mí o no, carece de relevancia también, yo le educaré y daré un hogar, no me pesa hacerlo pero ten la decencia de no mentirme más.
-¿Te has preguntado porqué me abstuve del divorcio? ¡Por ti! ¡Por no ser un imbécil! ¡Eres el único hombre en mi vida que vale la pena! 
-Nunca me amaste pero qué tarde es para dar paso atrás. 

Así el finiquito. El viejo del muelle encontró a un ángel afligido y dañado, que lamentaba encontrarse a merced de las disposiciones ajenas. 

-De todo se aprende. Superaste la prueba. 
-¿Quién cuidará de Carlota?
-Otros ya se encargan. 
-Se acabó.
-¿Alivio?
-Curioso experimentarlo.
-El chaval es tuyo pero ya lo discernías.
-Lleva parte de mí.

En Turín días después, Edwin fue presentado como refuerzo de Juventus. En el vestidor, Leandro Castaldi lo retó a arrebatarle la titularidad en el arco sin saber que su nuevo colega estaría a la altura del desafío.



4 comentarios:

  1. Leo tu columna, me imagino al jugador cuando este busca un Club donde jugar, teniendo una familia que sostener.
    Van der Sar, con los años fue portero integro, consagrado, me da gusto que escribas historias como esta. En el Futbol tambien hay momentos dificiles.
    Bonita historia, como siempre.
    Saludos

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  2. :) muy linda historia, no sabría q hacer en una situación así, tener q escoger, tomar la decisión correcta y realmente ser un hombre fiel a la familia sin fallar al trabajo, realmente un hombre :) hermosa Ingrid.

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  3. Muy buena, claro que si. La vida hay momentos en lo que te pone un cruce de caminos y lleva muchas cosecuencias tomar el acertado.

    Gracias por compartirla

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  4. LA sincronia de personas, el lugar donde se velan los intereses propios y el mundo lleno de prejuicios y de nuestros subjetivo ver bien o mal. asi veo a los personajes. Cada uno con lleva la responsabilidad o se siente ante los demas. en sentido que el egoismo es parte naturalia de cada ser . Ahora el escrito lleva varios clímax y va bien la historia sigue asi es tu forma y estilo personal atte @pokemoneraX

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