miércoles, 18 de mayo de 2011

Un secreto del corazón


El calendario marcaba diecisiete de agosto. Judy Becaud averiguó sobre esa fecha. Con esmero preparó algo especial; pero con mala suerte, al colocar frente a la puerta roja el pastel, su marido la vió. Ella tocó y se escondió detrás de una pila de cajas esperando que David abriera pero quién levantó el obsequio fue Anton que había ido por la bicicleta para la persecución del bote. Su amigo no estaba en casa.

Desilusionada, Judy volvió a Le jours tristes dónde le aguardaba un mal momento. 

-¿Porqué dejas limosnas en la calle? 
-¿Qué dices?
-¿Te repito la pregunta?
-A nadie le doy limosna, sólo a la iglesia.
-¿Entonces en dónde estabas? Yo creí que irías al mercado porque no tenemos queso.. Se acabó el que sobró esta mañana por un pedido que nunca se hizo.
-Fui a pasear.
-Ah claro y yo soy idiota.. ¡¿Porqué fuiste a darle migajas?! ¡Te dije que no quiero nada con ese niño!
-¡Es tu hijo Jean!
-¡¿Qué rayos te importa?! Es la última vez que te lo recuerdo: Ese crío es nada, es nadie.. Tampoco es la primera que haces, me lo han contado los meseros.. Más te vale no seguir con caridades.. Si quieres que nadie pase hambre esfuérzate por atraer clientes a este café ¡Olvídate de tu estúpida lástima! ¡Que él se las arregle cómo pueda y si quiere pasteles que los compre, nunca le regales nada!
-¡Es su cumpleaños!
-¿A mi qué? Mejor vístete adecuadamente que hoy tengo coctel en la editorial y no quiero pasar vergüenza.
-Jean..
-¡Cállate!.. Mejor voy al mercado por lo que falta, si te lo encargo eres capaz de gastar el dinero para hacerle fiesta a ese ..

Jean azotó la puerta. Los empleados murmuraban entre sí. Judy se retiró a su habitación y buscó entre su guardarropa el vestido que tenía reservado para esa noche. Su esposo recibiría un importante premio.

Anton llegó a Olenska y al ver a David lo felicitó. Carlota y Amy deseaban llevarlo al Panorámico pero lo que traía el chico Maizuradze era más importante.

-Te pusieron la torta a la entrada.
-¿Traía nota?
-Nada ¿Nos lo comemos?
-En tu casa.
-¿Pero es seguro?
-Siempre me dejan comida Amy.
-¿Quién?
-No sé... Siempre lleva un recado pero creo que hoy se le pasó.
-Eso es muy sospechoso.
-Comida es comida y no voy a desperdiciar.

Los cuatro niños degustaron el postre por la tarde con la familia Maizuradze, el diseño estaba tan bonito que daba pena partirlo.

Le jours tristes cerró temprano. La cajera le hizo saber a Judy que su maquillista canceló la cita. Sin más, la señora Becaud debió buscar un salón de belleza y al pasar cerca de Raisa, alcanzó a ver a David obsequiando la última rebanada de pastel a Olga Titorenko

 -"Al menos lo ha disfrutado"- pensó, alegrándose un poco.

Por la noche, Jean la llevó a su fiesta. Ella lucía elegante y se lo hizo saber. Durante el camino no dejaba de halagarla y ante otros escritores, agentes y promotores culturales la presentaba sin dudarlo. Entre los invitados estaban Gabriela, Ricardo, Gwendal, Isabelle y Susana Holtz. Jeunet y Boitano presidían y después del discurso de bienvenida y un momento de conversación entre los presentes, se anunció la entrega del galardón.

Jean Becaud quiso subir al templete acompañado por su mujer. Judy sonreía pensando en todo el trabajo que le había costado a él escribir la novela que tantas buenas ventas y reconocimientos le habían merecido; imaginaba el éxito que vendría también con la compilación de las pintas de los niños de la ciudad.. Él entonces decidió improvisar su agradecimiento. Miró a su esposa.

-En vez de decir que me siento honrado por la bonita figurilla de cristal que llaman distinción, haré hincapié en la necesidad del escritor por inspirarse en una bella dama...
Un buen escritor piensa en mujeres pero no las toca, para él son musas, hadas, diosas.. Un escritor sin dama no puede concebir historias. Todo gira alrededor del mundo femenino. ¿Sabían que a una mujer no le interesa cuán cultos sean? Ella siempre sabrá más que ustedes ya que su carácter e inteligencia es mucho más intrincado.. Por eso nos quitan el sueño, nos crean esos traumas para toda la vida.. Algo que no entiendo es porque, conociendo todas estas circunstancias, contraje matrimonio.. Los casados se terminan odiando.. Obsérvenla bien: -señalando a Judy- ¿Les parece atractiva? Por supuesto, ustedes lo han dicho ¿Qué provocó que un día cometiera el disparate de ir con un juez y sacarla de París dónde ella era feliz para que volviera miserable su vida conmigo? Muy fácil: Me clavó las uñas como un gato; ella no fue muy lista.

Los invitados se desconcertaron.

-No sé cómo reaccionaría si alguien me hace eso - Expresó Isabelle en voz muy baja

Y prosiguió:

-Admiro cada rastro de feminidad, es irresistiblemente seductor.. Pero las ninfas pierden su valor cuando se les domestica; comienzan a ser bien intencionadas, complacientes. Extravían la esencia que hizo vibrar los sentidos.. Creen que se convirtieron en la mejor fémina sólo porque se levantan temprano, trabajan y mantienen al hombre tranquilo con el desayuno listo.. Pero son peores las que jamás han sido salvajes, siempre bien portadas, bondadosas con los mendigos, incapaces de tener una aventura con otro hombre porque piensan que son de uno solo.. Son tan sumisas.. Y cómo ellas es la que se dice mi mujer.. Su único acto de maldad fue creer en un pobre diablo.. Pero hay algo bueno Judy: No hay nada simultáneamente más placentero y más repugnante que tenerte siempre sometida, de rodillas ante mí.

A Gwendal le pareció suficiente e hizo guardar silencio a Becaud. Una Judy pisoteada en público se retiró llena de dolor. Corriendo por el parque que rodeaba al recinto fue a dar a Steuer y sentándose al pie de un árbol, se quedó llorando.

Anton la encontró cuándo regresaba de casa de Carlota con quién había cenado. Verla tan triste hizo que tomara lugar junto a ella.

-No le he dicho nada a David.
-¿De qué?
-Usted le lleva comida y le limpia el apartamento. Ha de quererlo mucho.
-Guarda el secreto por favor.
-Pero tendrá que decírselo un día.
-Ahora no. Mañana debo hornear bizcochos ¿Tienes un papel y un lápiz?
-No, lo siento.
-¿Le darías un mensaje?
-Venga.
-Le dejé unos panquecitos en la alacena, he notado que le gustan mucho, se los puse ahí para que no se maltraten.
-¿Algo más?
-Nada. Eres muy amable, voy a dormir.

Anton pasó a casa de David y le dió el recado. Al día siguiente, los chicos fueron a Miterrand dónde Carlota y Amy tomaron un taller de repostería. Cuándo las niñas le presentaron lo hecho en clase, él se quedó helado: la crema rosa de sus panecitos y la decoración de flores de azúcar, le recordaron la misteriosa canasta que recibió la primera vez, su sorpresa aumentó cuándo supo que la maestra era Judy, quién arreglaba un relieve de pan en forma de corazón.




1 comentario:

  1. Ingrid,
    Me encanto el parrafo final, tienes esa capacidad de crear historias, verdaderos guiones. Creo que podrías escribir un libro.
    Saludos
    Sergio

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