jueves, 11 de agosto de 2011

Un día con Eva


Para Aljona & Robin

El grito de "¡Te odio!" ya bastaba para que los estudiantes de la facultad de Arquitectura murmuraran acerca de la mala relación existente entre Lucas De Vanny y su hija Eva; los constantes caprichos de la joven y sus arranques de impaciencia eran igualmente rutinarios pero jamás habían pasado de ahí hasta esa mañana. Al negarse éste a concederle un permiso, ella reaccionó propinándole una cachetada en la cafetería con toda la intención de humillarlo. Isabelle contuvo a su compañero tomándolo del hombro.

-Deja que se vaya, lo discuten en casa.
-No lo podemos dejar así.
-Te montará otra escena y de eso has tenido suficiente ¿No crees? Mejor siéntate y cálmate.

Consternado, Lucas recogió los planos que soltó en medio de su desconcierto.  

-Estoy muy cansado.
-Comprendo.
-Es el trabajo, no atiendo a Eva como se debe; me falta tiempo.. Es lo que echa en cara diario.
-Te chantajea Lucas y te grita si no cedes.
-Debí dejarla ir de compras con sus amigas.
-Sabes que nunca va a dónde dice.
-Ingo Carroll me reclamó porque ella interrumpió su clase ayer. No supe dónde meterme. Por eso la castigué.
-¿Qué hizo?
-Eva gastó en una pancarta y luego se le ocurrió meterse a la pista a saludar con globos y confeti. Tardaron mucho en retirar todo. Me enteré de que se la pasa asediando al grupo de Carroll.
-Ella odia el patinaje.
-Le gusta un tal Evan Weymouth.
-Rayos.

Hubo un pequeño instante en el que Lucas respiró agitado.

-Estaba en la lección cuando escuché que los estudiantes llaman "zorra" a mi hija.
-¿Cómo respondiste?
-Una reprimenda exigiendo un poco de respeto. Los detalles de la vida íntima de Eva son de dominio público. No me extrañaría confirmar que ella misma divulga sus conquistas.
-A nadie le consta si las habladurías son verdad y Eva no estaría presumiendo su alcoba.
-La creo capaz, siempre le ha dado por alardear.
-Entonces no tengo un buen consejo.
-Y llega el inevitable minuto en que pienso que algo me salió terriblemente mal.
-Lo que haga Eva dejó de ser tu culpa hace mucho. Le diste buenas bases, no las quiere. Ella decide comportarse con pésimos modos, no quedó en tí. Realizaste un gran esfuerzo al educarla pero es una mujer que decide, piensa y construye por su cuenta.
-Soy demasiado blando ¿Verdad?
-Eres el mejor padre que he tenido el gusto de tratar. No te tortures.

De Vanny miró a su alrededor. Los alumnos sentían lástima por él aunque le estimaban mucho.

-¿Tendrás clase más tarde?
-Ya terminé aquí Isabelle.

Eva pululaba por ahí todavía hasta que apareció el joven Weymouth.

-¡Hey Evan! - exclamó la chica. Él se acercó, saludándola con un cortés beso en la mejilla. Ella se colgó de su brazo y se alejaron.

-¿Puedo preguntar algo Lucas? - Dijo Isabelle de repente al ver caminar a la chica De Vanny.
-Adelante.
-¿Porqué Eva siempre viste con algo rosa?
-El día que me reprochó no haber estado con su madre cuando murió, le contesté que me había quedado en casa porque Friedler me pidió vestirla de ese color y no encontré las prendas.
-Oh.. Lo siento mucho.
-Eso está en el pasado. Me marcho.
-Bien ¿Te veré mañana?
-A la hora que desees.
-Con tu permiso.
-Propio.

Cuando el docente se dirigía al estacionamiento, alcanzó a darse cuenta de que Evan ya no estaba con su hija. La adolescente conversaba con un grupo de muchachos de manera comprometedora. Ella distinguió a Lucas, pero no le importó si él reprobaba sus acciones. En la explanada de la facultad iniciaba un concierto.

Ingo Carroll se alistaba para realizar las evaluaciones en el Masters esa noche y siguiendo una estricta cátedra, consiguió boletos para todos sus pupilos, desde Michelle Kwan hasta el joven Weymouth.

-Vienes tarde Evan. No vuelvas perder el tiempo con la rubia.
-Disculpe.
-Abstente de juntarte con ella.
-Por supuesto.
-Mentiroso.
-No tiene nada de malo.
-Te distrae demasiado, ayer ni te concentrabas. Si te conviniera tratar con Eva De Vanny cumplirías tus horarios. Ve a buscar a tus compañeros.

Evan caminó por el campus infructuosamente topándose con Anton quién portaba una manta para alentar a Carlota.

-¿Cómo te va?
-Mejor que antes.
-Supe que ganas dinero en la pizzería de tu papá.
-Cuando necesito financiar un disparate lavo el piso.
-¿Sigues con las travesuras?
-Dejaría de ser un Maizuradze si las abandono.
-No te metas en problemas.
-Si, cómo no.. ¡Ah, qué chistoso! Jajajaja ¡Traes cara de regañado!
-Ya sabes como es mi entrenador.

Una risita suave silenció a los muchachos.

-Yo te quitaré el mal humor, patinador guapo.

Era Eva detrás de Evan. Ella los observó unos segundos y lúdicamente comenzó a desplegar su coquetería.

-¡Lindo niño! ¿Cómo te llamas?
-A.. A.
-Original, tu nombre es A.
-A... An.. Anton.
-¿Puedo hacerte un cariño en el cabello?

Anton tragó saliva.

-Supongo que sí.
-Tengo algo mejor.

La joven De Vanny besó en la nariz al chico Maizuradze, el sonrojo fue inevitable.

-Por eso amo a los pequeños, son toda inocencia ¿Ya viste Evan? Hasta holluelos en las mejillas se le hicieron a tu amiguito.
-Vaya..
-No me digas. Un día iré con su madre para felicitarla por este futuro bombón... No te asustes chiquitín, no muerdo.. - Guiñando un ojo - A menos que quieras.

Evan se quedó sin habla. Ella volteó, lo tomó de la mano.

-Tú me acompañas, hay un asunto que no va a esperar.
-Ando en otra cosa.
-¿En qué?
-Debo reunir a mis compañeros y llevarlos con Carroll.
-Aburrido pero te ayudaré. La diversión viene conmigo. Nos vemos luego Anton. Por cierto, gran detalle lo de la diamantina en tu tela, es muy creativa.

Ella se alejó lo justo para enviarle un beso al chico Maizuradze.

-Basta.
-Ya sacaste el mal carácter.
-¡¿Qué te pasa?! ¡Anton apenas cumplirá catorce!
-Intenté ser amable.
-Tratándolo como si fuera uno de tus frees.
-No te confundas Weymouth.
-¿También muerdes a los demás?
-Con chocolates.
-¿Qué?
-En la dulcería encuentras unas esferas que se llaman mordiscos de chocolate, en la tarjeta de la caja te preguntan si deseas que te muerdan.. Es como "¿Se te antoja?" o algo así.
-Cualquiera juraría que le tirabas la onda.
-Tú no eres cualquiera ¿O sí?

Evan se sentía intimidado. La actitud que ella poseía le parecía retorcida y descarada.

-Afortunado, no me comporto igual contigo que con otros.
-Nunca eres clara.
-¿Necesitas que sea más directa?
-Creo que con lo de ayer fue muy obvio.
-Entonces no entiendo.
-A veces me tratas con empalago y otras eres distante.
-Pero no te he besado.

El joven Weymouth vio a la nada.

-Oye, sé de mi fama de perra maldita, la mitad de las chicas me odian y encima soy un poco mayor que tú; a mí no me molesta que los hombres me busquen y si me agradan les doy entrada.
-¿Te da igual dormir con un universitario que con un turista?
-La verdad, sí.

Él suspiró.

-Jamás me tomo la molestia de perseguir o tener detalles con alguien, Evan.

El muchacho, inseguro, se despidió delicadamente. Ella quedó de una pieza.

Franz De Patie sorprendió al jovencito a las puertas de la pista. Titubeaba entre tomar su lugar en las gradas o salir corriendo. A pesar de la cautela que le manifestaba, Evan accedió a ingresar con el sacerdote y se sentaron juntos. Por casualidad, Anton se situaba en la fila de enfrente. Sólo movía la cabeza de un lado a otro mientras gesticulaba sin que nadie lo viera, incluso movía las manos. Interrumpió ese recreo brevemente cuando el camarógrafo enfocó a Joubert, quién desde la zona técnica provocaba los gritos y piropos de las jóvenes. El chico Maizuradze pronunció acompañado de una mueca de socarronería:

-Soy Joubert el señor maravilla, tengo cutis de bebé y además soy perfecto, los reflectores me adoran y  nunca cierro el pico, siempre huelo a loción de pasto, me meto dónde no me importa porque me creo el último adonis del planeta y conquisté a Carlota que es la mujer más hermosa del universo; no es de mi edad pero creo que la quiero y de paso hago pedacitos el corazón de Anton... ¡Ay, por favor! ¡Alguien sosténgame que lo voy a matar!
-¡Oh, espérate! - se interpuso Franz sin ocultar su risa - ¿A ti que te ocurre?
-Celos les llaman.
-Cuidado con esos arranques.
-Ya me enojé.
-Demasiado por lo que parece.
-Soy un ilustrísimo tonto.
-Ánimo, eso es lo que menos te caracteriza.
-No hay hombre más estúpido que aquél que sabe que le gusta una señorita y en vez de hacer lo que debe de hacer se queda pensando en cómo le va a decir que quiere con ella o se queda turulando porque tiene dudas; mientras llega otro, la ve bonita y se la lleva.
-Eso es cierto.
-Ya ni a quejarse a un rincón porque ni eso merezco. Con las mujeres no hay alternativa: Las deseamos y nos quedamos con ellas el tiempo que dure o las dejamos pasar por cobardes. Tampoco se vale hacerles preguntas, ni de la incumbencia de uno es lo que vivieron antes.
-No seas duro.
-Mejor me callo.

Las palabras calaron en lo más profundo a Evan. Se identificaba con la molestia de Anton, pero la diferencia radicaba en que Eva aún era libre. Su voz interna le dictaba actuar; el niño era la muestra de las consecuencias de no tomar las riendas oportunamente.

-¡Al diablo! - caviló - De una vez.

Imprevistamente, el adolescente abandonó la arena y en el teléfono más próximo invirtió sus monedas. Al primer intento, nadie levantó el auricular, pasó el segundo y el tercero. A un paso de rendirse, marcó por cuarta oportunidad. Una voz femenina le indicó que Eva no había llegado a casa pero no faltaba mucho para su arribo. Tomando el metro en el campus, descendió en la siguiente estación. La chica De Vanny estaba a punto de abrir la puerta de su edificio pero él no fue capaz de interpelarla. Prefirió aguardar otro poco y entró a una cabina. Su llamada fue atendida en el acto.

-¿Eva? - Ella reconoció su timbre.
-La misma, guapo Evan ¿Qué ocurre?
-¿Tienes tiempo?
-Siempre..  Más para ti.
-¿Te gustaría ir ..? ¿Cenamos?
-Me apetece ir a un bar.
-De acuerdo.
-El club Neon Wild está increíble, pero creí que hoy no podías salir.
-Cambiaron los planes.
-Pasa por mí en unos minutos.
-De hecho me encuentro en tu calle.
-¿Me seguiste? En fin. Dame quince minutos, adiós.

Al colgar, ella cambió sus mallas y su suéter. Sonreía con un poco de malicia al espejo y probó un nuevo labial. Su padre resignado, la vió salirse sin avisar mientras revisaba la correspondencia en su despacho para después asomarse.

-Lord Weymouth - Dijo Eva al tender su mano a Evan - He sabido que hoy pretende llevar a su princesa al baile.
-No se equivoca, su Alteza.
-Primero que me sigue el juego.
-¿Seguimos?
-¿Acaso le he solicitado el alto mi Lord?

Alegres, fueron a la playa. El rave en el pub era alucinante. Luces azules, verdes y moradas en discordancia con el animal print de la barra y las escasas paredes. El bartender conocía a la chica De Vanny perfectamente.

-¿Lo de siempre?
-No, babe, estoy celebrando...  ¿Qué deseas Evan?
-Supongo que un crystal vodka.
-Gran elección, muy masculino.. Y yo quiero un special neon.

Evan se consideraba fuera de lugar. Tanto bullicio le gustaba pero su timidez le impedía adaptarse rápido. Miró la extraña bebida rosada de Eva. Parecía parte de su vestuario.

-¿Contento?
-Este sitio es muy peculiar.
-¿Lo dices por los travestis?
-No.
-¿Qué pasa?
-¿Realmente te diviertes aquí?
-Vengo a fastidiar al dj pero no está.
-¿Qué tengo que hacer aquí?
-Digamos que sólo voy a demostrar que encontré a otra persona especial.
-Disculpa, yo no me presto a enredos.
-¿Saludar a un gran amigo es un problema? Joubert me conoce desde los tres años, es prácticamente mi hermano ¿Qué pensabas?
-¿Joubert?
-¿Sabes quién es?
-Anton habló de un Joubert que creo que se le adelantó y se ligó a una chica.
-¿El ruso rubito con el que platicabas en la escuela?
-¿Cómo supiste que es ruso?
-Por la voz... Pero cuéntame ¿Joubert tiene novia?
-No sé si nos referimos al mismo pero por lo que entendí, tiene una que esta noche compite en novice.
-¿Es una niña? Ok..
-Prefiero cambiar el tema.
-¿Y si platicamos en el panorámico?
-Acabamos de llegar.
-Pero aún no es tu ambiente.

Pagaron y tomaron dirección al muelle. Permanecieron callados hasta que él giró de pronto.

-¿Sientes algo por mí?

Eva se quedó perpleja. Parpadeando más que de costumbre, oculto su mirada. Entre dientes, masculló:

-No diré algo al respecto.
-Evitándome como siempre ¿Te cuesta tanto trabajo quitarme la incertidumbre?
-Me gustas ¿Así o más demostrativa?
-Eso es algo.
-No eres igual.
-¿Qué es lo que quieres?
-Estar contigo pero no me dices nada.
-Bien ¿Pero en qué plan?
-¡El que tú desees! Si es sexo, perfecto, me puedo divertir mucho; si es de novia, de inmediato dejo a mis amigos pero si no vas a abrir la boca entonces no vuelvas a buscarme.
-¡Es muy difícil!
-¿Difícil? Te explicaré qué es difícil: Difícil es ver como el tipo que amas pasa de ti cada mañana, difícil es saber que ni siquiera le importas y lo peor es cuando descubres que es un pobre cobarde ¿Sabes qué? No necesito eso. Suficientes idiotas me agradan como para perder el hígado por uno que no entiende que no pretendo pasar una aventura de tres semanas con él sino más de un año si realmente funciona.
-Te comportas de la misma forma conmigo que con tus pretensos.
-¡No puedo hacerlo de otra manera! ¡No me sale ser normal! ¡Descubrí que así me hacen caso!.. Escucha: sí es la primera vez que persigo a alguien .. Entiendo, te asusto y mis antecedentes no son buenos pero esperaba que tuvieras agallas y me preguntaras si yo sería tu chica o tu amiga con derechos.
-¿Amiga qué? ¡No! .. Eva, nadie es capaz de tomarte en serio.
-¿Tampoco tú?
-Me escandalizas y eso me fascina... A lo que voy es que me decepcionaría no resultar ser el mejor para ti o lo que estás buscando.
-¿Decepcionarme? Jamás.
-¿No me meterás en problemas?
-No, lo prometo.
-No me mates de celos.
-Evan, no te preocupes, en el fondo soy buena.
-Sólo te pido que no detengas mis prácticas.
-Carroll puede jurar que no interrumpiré a su estrella.
-¿Regresamos al club?
-Mejor voy a casa.
-De acuerdo.
-¿Somos novios, si mal no entendí?
-Sí.
-Le diré a mi padre.

Evan se despidió en la puerta del edificio de docentes. Eva encontró a Lucas intentando no dormirse para revisar un par de oficios y exámenes faltantes. Pensando que lo necesitaría, ella le preparó un espresso y programó la cafetera para despachar otra taza.

-Toma, papá.
- Es muy tarde - Mirando el reloj - ¿Dónde estabas?
-Fui al bar.
-Supongo que ese chico no tuvo suerte, esa es novedad.
-Es mi enamorado.
-Estoy tan acostumbrado a que llegues con mis alumnos y ni saludes que pensé que él no te agradó.
-Hace tiempo tus estudiantes no han entrado aquí, al último lo eché cuando quiso robarte las evaluaciones del semestre.
-Duerme.

Eva señaló:

-Distas mucho de ser mi héroe y nunca conseguirás que te ame pero quiero que sepas que no es tu responsabilidad. Haces lo que puedes pero no insistas en tratar de hacerme sentir algo que no existe. No te avergonzaré más. Buenas noches.

Lucas aguardó a que ella asegurara el cerrojo para que sus ojos se humedecieran. Dejó el trabajo un momento. Él la había defraudado pero no sabía en qué momento había sido aunque repasara cada instante de su vida. Suprimiendo en lo posible esos pensamientos, retomó sus tareas y acabó hasta entrada la mañana. Al llegar a la escuela, le tocó ver que Eva se encaminaba con Evan hasta un auto. Ella cargaba los botines del chico al tiempo que éste le ayudaba con sus libros. Terminaba el curso veraniego que la joven De Vanny había estudiado: Historia de la literatura fantástica tellnotelliana. Estaba inspirada en la leyenda del maldecido.

2 comentarios:

  1. Ingrid,
    Eva representa a ciertas chicas que andan por ahí, se me figura el rol femenino de alguna chica fatal de una película de Cine Francés.
    Escribes muy bonito.
    Saludos!

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  2. Excelente Ingrid :) solo q esta vez con un final q ya se veía venir, aunque no deja de ser muy triste. Empezó así y así termino :( muchos casos así en la vida de muchos padres e hijos. Esta historia si tuvo de todo :)

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