jueves, 27 de octubre de 2011

El guerrillero



Después de hacer la tarea con Amy, Carlota pasó debajo del puente que conectaba el barrio ruso con el centro. Con talante despreocupado se dispuso a ajustar sus agujetas y tomar su bicicleta. Con una gran sonrisa, consultó su reloj y comenzó a pedalear mientras atardecía. Iba lento, como si no le importara llegar a su apartamento. El viento que se tornaba de fresco a helado aún permitía abandonar el suéter por momentos y el otoño dejaba que ella de vez en vez se llevara algunas flores.

Fue en uno de esos lapsos que alguien robó su bici y desesperada se echó a correr pensando ingenuamente que alcanzaría al mal intencionado pero se un petardo cayó cerca de ella seguido por otros proyectiles. Sin poder ver a dónde se dirigía, terminó en el suelo.

-¡Atrapen a la niña! - se oyó bruscamente. Todo un grupo iba tras Carlota que consiguió levantarse y seguir hasta que un hombre tapó su boca y la derribó nuevamente. Presa del pánico, la chica fue llevada a un local en la parte interior de otro puente en Poitiers.

-¡Esconde a esta chica!
-¡Santo Dios! ¡¿Qué pasa?!
-Cumplieron su promesa. Nos atacan.
-¿La policía otra vez?
-Marinos.
-¿A dónde vas Seryozha*?
-¡Por nuestros camaradas! ¡¿Por quién más?! ¡Métete al sótano con ella!

Lubov Trankova cargó a Carlota y se encerró tal y cómo le habían indicado. La pequeña se atemorizaba pero fingía un gesto estoico: en la escuela le dijeron que si se conservaba serena, cualquier delincuente se desconcertaría y las posibilidades de sobrevivir se ampliaban.

-¿Cómo te llamas? - preguntó la mujer.
-Meryl - respondió Carlota con el primer nombre que le vino a la cabeza - Meryl Assenet.
-Lindo... ¿Qué hacías en el parque? ¿Nadie te ha dicho que en la tarde es peligroso?
-No sabía. Mis amigos y yo siempre pasamos por ahí.
-No son buenos tiempos. Toma una cobija y cúbrete, aquí te dará mucho frío. Te haré chocolate.

Siguiendo en su papel, la chiquilla hizo lo que se le sugirió y con mucho cuidado intentó localizar algún lugar que sirviera para escapar pero se percató de lo inútil que era intentar pensar en eso.

-Te dejaremos en tu casa pronto, no te alarmes pequeña - Aseguró la desconocida - Sólo espero que esto se acabe rápido... Ojalá no haya heridos ¿Sabes primeros auxilios?
-En la escuela me enseñan enfermería.
-¿No te afecta la sangre?
-Creo que no.
-Perfecto. Cuento contigo.

Dos horas pasaron y el sonido de las balas cesó. Un bullicio en la parte posterior le indicó a Lubov que podía salir. Sus compañeros estaban bien.

-¿Y la niña? - le preguntó Seryozha.
-Allá abajo.
-Iré con sus padres... Se replegaron los marines, les dimos una paliza.
-¿Y si la chica mejor se queda? ¿Qué tal si algunos oficiales se rezagaron y te apuntan?
-No cruzaré el parque, me iré por Republique. Nos vemos.

Él tomó a Carlota del brazo y le colocó un poncho. Estaba lloviendo.

Ante aquél hombre, ella no pudo seguir tranquila y rompió en llanto. Se detuvieron en medio de la oscuridad casi total.

-¡¿Porqué me persigues, Matt?!
-Te puedo hacer exactamente la misma pregunta.
-¡¿De dónde rayos saliste?!
-¡¿Más bien de dónde saliste tú?! ¡Me tienes viajando por el tiempo! ¡Ya no sé si mi nombre es Matt o es Sergei, si soy un espíritu o eres una demente!
-¡Es que no te hago nada!
-¿Estoy imaginando? .. ¿Vives cerca de aquí, verdad?
-Sí, pero no quiero que sepas dónde está mi apartamento.
-Ahora le llaman Piaf a esa calle. Eso no me lo puedes esconder.

Continuaron su camino hasta Le jours tristes. Carlota observó con cierta curiosidad a Sergei. Su pantalón militar, la playera oscura y las botas tenían manchas de sangre.

-A veces debo golpear gente para defender la ciudad - añadió - Y soy una celebridad por eso. Hace muchos años mis vecinos me habrían matado.
-¿Sueñas conmigo?
-Cada noche. Mi novia de 1915 ya reclamó y Lubov no tiene idea.
-¿Tienes dos mujeres?
-Cada una en su lugar. Es increíble que seas una mocosa, como siempre te veo convertida en adulta...
-Eres un infiel.
-¿No has comprendido que no soy dueño de mis actos?
-¿Porqué no sólo te marchas?
-El viejo del muelle me ha dicho que sólo haré tu voluntad. Aquí me tienes convertido en un insurgente y al segundo siguiente soy un enamorado de una dorada y dos más tarde merodeo en la campiña y poseo a toda dama que consideras hermosa. Eres mi dueña y eso deja de enfurecerme cada que recibo un beso tuyo. Qué raro que hayas decidido verme ahora.
-No debo estar aquí.
-Me iré a condición de que me permitas cuidarte hasta que estés con tu familia.
-¿Es un trato?
-Uno temporal. No me libraré de ti pero me dejarás descansar. Necesito reponerme, estoy cansado.

Sin más, él la sostuvo entre sus brazos. Al arribar al edificio, presionó el timbre. Gabriela abrió con premura.

-No permita que su hija ande sola por el parque. Prometo recuperar tu bicicleta Carlota. Buenas noches.

La pequeña se aferró a su madre. Ely miraba atónita mientras intentaba explicarle que Andreas y Ricardo habían salido a buscarla junto con Joubert, Anton preguntaba sin cesar por ella; inclusive Tamara pidió ayuda a la policía.

-¿Estás bien? ¿Te lastimó?
-No.
-¿Dónde estuviste?
-No sé. Una chica me metió a un sótano y no me dejó salir hasta que llegó él.
-Al menos te cubrieron... Llamaré a tu padre. Ely, haz que se dé una ducha y prepárale una pijama por favor.. Gwendal, tenemos té, sírvele una taza a Carlota.
-Enseguida.

Mientras la chica ocupaba el tocador, sus tíos conversaban en voz baja.

-¿Conoces al tipo que la trajo?
-Es Sergei Trankov. Lo he visto dando conferencias en la facultad de Filosofía. Lleva años combatiendo a la Marina. Entre los estudiantes es un héroe porque él y su grupo destruyeron instalaciones en Cobbs y a veces se presentan en mítines. Personalmente me atrevo a decir que me agradan. No son gente incongruente. Siembran su propia comida, diseñan su ropa y no le han tenido miedo a los escuadrones; defienden muy buenas causas, no me quejo de ellos.
-¿Crees que tengan experiencia en rescates?
-Han logrado fugas que son leyenda.
-Hay una muchacha en la base que me interesa salvar.
-¿Has estado allá?
-Acompañé a Judy Becaud a arreglar un asunto y me corrieron. Mientras esperaba mi tren, accedí a tomar unos tragos y una prostituta quiso darme el servicio pero me negué porque tiene trece años.
-¿Qué?
-Me dijo que si huye van a asesinar a sus compañeras y pensé que en la fundación en la que estás podrían ayudarme, tal vez demandando o por lo menos con una petición.
-Olvídalo, es Cobbs, no está sujeto a leyes o tratados internacionales. No puedo apoyarte pero Trankov sí. Lo puedes encontrar en el puente de la calle Amodio. Hay un café vegetariano que es barato.. ¿Estás consciente de que te estoy sugiriendo algo ilegal?
-Los marinos han violado a una niña. Haciendo un balance, lo mío será una inocentada.
-Ten cuidado.
-¿Otra sugerencia?
-Sergei tiene una frase .. "Un guerrillero no puede sacrificar su vida por la tierra si no sabe lo que es trabajar en ella".. Si te la menciona significa que aceptó tu propuesta. No cobra pero tampoco le ofrezcas una recompensa porque se ofenderá. Ve por la mañana. Seguramente estará ocupado en su huerta.

La chiquilla oyó la última parte de la charla y fue a su recámara. Con ropa limpia puesta, decidió ir a la sala y poco a poco fueron llegando su padre y sus amigos pero al ver a Joubert se precipitó a darle un fuerte abrazo y entre lágrimas pronunció su primer "Te amo".



*Apelativo cariñoso de Sergei. Los rusos tienen por costumbre utilizar apodos basados en el nombre de la persona que aprecian; normalmente un familiar.

2 comentarios:

  1. Ingrid,
    Me encanto la frase de Sergei " Un guerrillero no puede sacrificar su vida por la tierra si no sabe lo que es trabajar en ella".

    Gran enseñanza.
    Un beso

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  2. Diferente a las demás pero sin dejar a un lado lo romántico :) me gusto mucho. Un Guerrillero debe conocer la tierra q quiere salvar :D
    Gracias Ingrid por compartir, sigue así amiga. Un abrazo

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