miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cumple tus sueños y ayuda a una amiga (Las luces de la fiesta)


Carlota despertó al mediodía y con mal talante se dió una ducha. Naturalmente, no estaba enterada de la tormenta que había caído mientras descansaba pero pronto recordó que se había quedado sin cosas.

-Tengo que volver a casa de Judy y después a entrenar ¡Y lo peor es que no fui otra vez a la escuela! ¡¿Porqué me he vuelto tan descuidada?!

Sus padres no se encontraban y también buscó a sus hermanos sin resultado. Reprochándose, salió del apartamento.

-¿Dónde habrán pasado la noche? ¿Y cómo llegué? Yo me quedé con Sergei después del desfile.

Desanimada, alcanzó a darse cuenta de que otra vez se había dormido cuando no debía.

-Un jugo manzana con nuez por favor - pidió en la fuente de sodas. Aún no alcanzaba a distinguir los árboles derribados o algo parecido. La encargada se veía de pésimo humor por no tener, como los demás, el día libre. Después de recibir su vaso y pagar, la niña fue a Republique pero se topó con la entrada de Le jours tristes asegurada.

-¡Ay, no es cierto! ¿Y ahora?

Como el tiempo apremiaba, corrió entonces a Miterrand pero la calle lucía desierta. Una monja se acercó y amablemente le dijo que se habían suspendido las clases por el mal tiempo.

-De todas formas era el último día, Carlota - señaló - No te preocupes tanto, además he visto a tus amigos en Pushkin, los rusos siguen con su fiesta y como hoy tienen la inauguración del Festival dramático no han parado.
-¿Nadie ha preguntado por mí?
-Amy nada más. Dijo que te esperaría en tu práctica aunque creo que se sentía un poco mal.
-Bueno, gracias.
-De nada. Felices fiestas.
-Igualmente.

La chica Liukin decidió entonces utilizar el metro aunque no le agradaba. Si no hubiera sido porque una de las estaciones daba directamente a la pista dónde siempre entrenaba, le habría pedido a cualquiera que la llevase. Al descender, muchos patinadores pululaban por ahí y le miraban, algunos con cierta conmiseración, otros expectantes. Cerca, Kiira Meier festejaba que le hubiesen dado la oportunidad de asistir a Nacionales.

-Al menos finjan que no hablan de mí - protestó Carlota.

En los pasillos, habían mandado pegar la circular haciendo del conocimiento público lo sucedido con ella, haciéndole sentir bastante vergüenza. Mientras tanto Tamara platicaba en el comedor seriamente con dos personas que no conocía.

-Ya tenemos aquí a la interesada - comentaron.
-Buenas tardes.
-Tienes un retraso.
-Lo siento Tamara, no vuelve a pasar.
-Toma asiento por favor.

Carlota lo hizo.

-Supongo que ya sabes que nos echaron de la competencia.
-Desde ayer.
-Y para colmo, el equipo de Carroll le sacó copias a nuestro escrito y ahora nos lo embarran en la cara. Es humillante...
-Todos se murieron de risa apenas entré.
-Es por eso que estamos aquí. Te presento a Pasquale Zazoui presidente de la Federación Francesa de deportes sobre hielo y Romain Haguenauer*, responsable de todos en Lyon y lo aprecio mucho.
-Un gusto, Carlota.
-También para mí.
-¿Cómo empezar? .. Creí que sería más fácil cuando estuvieras pero .. ¿Quieres ir al grano?
-Creo que sí.
-Gwendal - que aparecía después de comprar té - explícale a tu sobrina qué es lo que pasa.

Él miró a Tamara con un poco de molestia.

-Ah ... Mmh .. Bien, como sabrás no puedes hacer nada por el momento y ... A veces en la vida te dan un portazo en la cara .. - dirigiéndose a los demás - ¿Cómo le digo que no la quieren en el equipo de Tell no Tales?

La chica Liukin abrió los ojos como plato.

-Se lo acabas de decir.

La escena era bizarra.

-Abrí demasiado la boca.
-¿Cómo está eso?
-Mandamos llamar a Haguenauer y a Zazoui porque ..
-Lo que pretenden revelarte es que tu federación acaba de entregar un oficio a tu entrenadora para expresarles que no van permitirles continuar en este club y que te han vetado de los demás - externó Haguenauer.
-¿Qué?
-Lo que sucedió en el torneo dónde te calificaste a las nacionales puso en riesgo la propuesta de una nueva escala de evaluación ante los directivos internacionales y para asegurarse de que no volverá a pasar decidieron congelarte.
-Pero la culpa no es nuestra.
-Contigo quieren mandar un "mensaje" de que están tratando el asunto en serio.
-Sé que es muy injusto - sentenció Tamara - y Gwendal quiso arreglar las cosas llamando a la gente que mejor nos conoce. Enviamos un mail a Pasquale junto con un video de lo que hemos trabajado y enseguida accedió a reunirse con nosotros. Lo que no pensé es que Romain vendría desde Lyon.
-Ya no entendí.

Zazoui miró a Carlota con interés.

-Estoy gratamente asombrado con el nivel que has logrado en siete meses. Cuando Didier me comentó que no llevas más tiempo patinando, realmente sentí que no podía dejar pasar tu talento por alto. Llamé a Haguenauer y opinó lo mismo así que ni siquiera tomamos maletas. Estamos impresionados y quería a título personal, decirte que el equipo de Francia se encuentra a tu entera disposición y cuentas con mi ayuda en lo que necesites ya sea económica, moral, la que requieras.
-Me permito decir que si tú lo deseas nosotros podemos hacernos cargo de tu proceso.
-¿De qué me hablan?

Por el tono de la voz de Carlota, Haguenauer supo que no era preciso continuar con un monólogo.

-¿Te gustaría representar a Francia a partir de esta temporada?
-No.
-¿Estás segura?
-Yo quiero competir por mi país.
-¿Necesitas tiempo para pensarlo?
-No. Me disculpo por hacer que vinieran.
-No hay problema.
-¿Puedo retirarme?
-Adelante.

La chica no sabía qué pensar. Con ganas de aclarar un poco su mente fue al tocador a echarse agua fría pero se encontró a Amy vomitando.

-¡Santo Cristo! Te sostendré el pelo.
-Gracias.
-¿Comiste mucho?
-Ojalá.
-No tienes fiebre.
-Es que no estoy enferma.

Carlota le ayudó a levantarse y a limpiarse. Amy lloraba excesivamente.

-¡David me dejó! - se lamentaba
-¡No es posible! ¡Él te adora!
-Estábamos en el parque y le dije algo muy importante y después sólo se fue.
-¿Se enojó contigo?
-Yo creo que sí.
-¿De que hablaron?
-Estoy embarazada.

La chica Liukin terminó de despertar con semejante acontecimiento. Una tristeza muy grande la embargó y comenzó a lagrimear también.

-¿Es el papá?

Amy lo negó.

-Fui a hacerme las pruebas y en la clínica me dieron vitaminas y el ultrasonido.. Tengo ocho semanas.
-¿Cómo fue?
-¡Ay Carlota! ¡Qué pregunta más tonta!
-Perdóname.
-¡Lo peor es que ni siquiera sé quién me hizo esto!

La niña Liukin sobreentendió lo que su amiga, por pudor o lo que fuera se negaba a nombrar.

-¿Cuándo pasó?
-Después de la gala del masters en mi sala.
-¿Y tu hermano?
-Salvatore nunca está y todavía no le digo.
-¿Porqué no me contaste antes? ¡Ayer hasta fuiste al desfile!
-Porqué estabas contenta y entrenando, nadie más me iba a hacer caso y no era capaz de decirlo... Yo pensé que se me pasaría...

El llanto se hizo un poco más fuerte.

-¿Sabes? No tengo dinero para absolutamente nada. Me dijeron que me iban a sacar del edificio porque no hemos pagado la renta ¡Los refugios son horribles y voy a tener que dejar el ballet y la escuela!
-Te puedes quedar en mi cuarto.

Las dos se abrazaron y trataron de consolarse de alguna forma.

-¿Vas a ser su madrina?
-¿Te quedarás con el bebé?
-Me recomendaron que abortara pero no quiero.
-Entonces me declaro su tía, es mejor ¿Fuiste con la policía?
-La doctora que me atendió hizo el reporte.
-No me di cuenta de que te pasaba algo malo ¿Qué clase de amiga soy?

Si Tamara no hubiese ido por su alumna, las pequeñas habrían permanecido en el tocador durante horas. Disimulando, las dos pasaron el día por la pista. Didier comentó, para provocar una reacción, que Haguenauer y Zazoui estaban dispuestos a firmar un trato con todo lo que la familia Liukin deseara con tal de no irse con las manos vacías. Al final de la jornada, las chicas inventaron que haría una pijamada.

Durante la madrugada, Carlota pensó mucho en lo que su maestra había tratado de decirle y la llamó por teléfono. Afuera se escuchaban a los técnicos de la alcaldía arreglando los postes caídos por la tormenta.

-¿Te pasa algo?
-Me porte muy mal con tus amigos, Tamara.
-Fuiste distante y grosera. Tu actitud fue una cosa detestable y de milagro no nos mandaron al diablo.
-¿Qué me sugieres?
-No sabes la suerte que tienes. Te mandarán al europeo junior y a los mundiales de forma directa porque no hay patinadoras .. No seas arrogante y ten la humildad de aceptar lo bueno que la vida te ofrece. No seas torpe como yo lo fui, la soberbia me llevó al fracaso y no voy a permitir que te suceda lo mismo. Escúchame: Contigo debe pasar algo, lo que sea, pero no te quedes en el montón ni esperes a que las cosas te ocurran.
-De acuerdo.
-Duérmete ya. Te veré a la una.

Pero la chica Liukin arribó temprano al centro de práctica y alcanzó a distinguir a Haguenauer. Con miedo de que la sacaran, se colocó los botines y se deslizó hasta él.

-Buenos días Carlota ¿Cómo te trata el día?
-Más o menos ¿Y a usted?
-Excelente ¿Quieres platicar?
-Necesito que me dé unos minutos más.
-¿Viniste hasta aquí para decírmelo?

Ella asentó.

-Bien, te esperaré.

La niña recorrió las instalaciones y escuchó por última vez las arengas a las chiquillas que se decían orgullosas de su patria. Con pena, tomó su chamarra tellnotelliana, la dobló y besó el nombre del lugar que la vió nacer para finalmente dejarla en el vestidor, sin atreverse a voltear. En los pasillos, aún la observaban tomando distancia. Un mensajero sin embargo, la interpeló.

-El viejo del muelle te mandó este paquete.
-Agradezco.
-Y también te mandó decir que mucho éxito.

Con curiosidad, Carlota abrió el regalo.

-¿Qué te pudo haber mandado el loco anciano? ¿Pañuelos? - señaló Kiira pero la chica Liukin leyó la leyenda de la prenda y se la colocó. Era una chaqueta del representativo francés.

-Las reglas dicen que no se puede molestar a un atleta extranjero que realiza entrenamientos en la Universidad. No vuelvas a hablarme o tendré que recurrir a mi federación para que te amonesten, Meier.

Decidida, la chica volvió con Haguenauer.

-Tamara me dijo que puedo pedir lo que quiera a cambio de pertenecer al equipo.
-Tu familia, no sólo tú.
-Pero soy yo la que va a estar concursando.
-Buen punto ¿Qué tienes en mente?
-¿Qué me dan ustedes?
-Supimos que aquí eres novice, de entrada nosotros te cambiamos a junior.
-Me parece ¿Qué más?
-Ganar experiencia internacional sin pasar por nacionales.
-Eso suena bien pero me molesta un poco no tener rivales.
-El año pasado ganamos un spot directo a los europeos y al mundial pero las chicas en los clubes son niñas de siete u ocho años. Zazoui buscó una representante para no ceder las plazas y prácticamente nos caíste del cielo. Estás suspendida por Tell no Tales pero en ningún lugar dice que no puedes patinar con nosotros y podemos registrarte sin problemas en lo que se nos antoje... Cualquiera mataría por el debut internacional que tendrás.
-¿En dónde voy a entrenar?
-Es lo mejor de todo; no saldrás de aquí, el pabellón para extranjeros tiene horarios disponibles y tendrán que aceptarnos porque eres estudiante.
-No conozco Francia, va a ser raro.
-No tardarás mucho en poner un pie allá.
-¿Algo más? ¿Me darán una beca?
-Qué lista. La beca viene incluida con servicio médico y completa disposición de lo que se te ocurra.
-Estoy conforme.
-Le informaré a Zazoui y firmaremos esta tarde... Ahora ¿Qué es lo que quieres?
-Sólo tengo una condición y viene incluida en ese trato.
-Razonable ¿Qué es?
-Tengo una amiga, Amy.
-¿Qué necesitas?
-Dinero. Está embarazada.
-¿De cuántos años es?
-Amy tiene trece, igual que yo... No fue su culpa.
-Vaya.. Qué difícil.
-Ella quiere ser bailarina de ballet.
-Déjame ver que es posible hacer en este caso.

Pero la expresiva Carlota logró con un gesto convencer a su interlocutor.

-Si la integramos vas a tener que dar resultados muy altos y esa muchacha deberá continuar con sus estudios ¿Te arriesgas?
-No voy a defraudar a nadie, lo prometo.
-Muéstrame lo que tienes.

Carlota calentó unos minutos y siguiendo instrucciones de Haguenauer reprodujo las rutinas que había montado. Él no dejaba de gritar que era fantástica mientras Tamara dejaba que dirigiese a su pupila pero arribó Verner.

-Tus amigos son unos lunáticos, Liukin.
-¿Qué pasó?
-Están en Katsalapov haciendo el ridículo; Anton canta horrible y David está juntando dinero para un bebé.
-¡Amy lo tiene que saber!
-Deja que se vaya, Didier, es su amiga, te explico en el camino - comentó Haguenauer.

Con el corazón en la mano, Carlota llevó a su amiga al sitio dónde los chicos complacían al respetable, incluso Joubert se les había unido.

David fijó su mirada en Amy y descansó un momento para hablar con ella.

-¿Te molestaste conmigo?
-No.
-¿Porqué ya no me hiciste caso?
-Para no perder el tiempo. Me puse a ganar dinero. Es mi hijo también.

La pareja se abrazó y ella rompió en llanto.

-Muy romántico, qué escena - expresó Verner a la distancia.
-Ve tú a saber que malparido la preñó - dijo Anton - Pero si un día descubrimos a ese botarate, David lo mata.

Tomos experimentó escalofríos. Su faz manifestaba inquietud y por alguna razón se retiró y regresó con la cabeza baja. Sin más, David recibió de sus manos una chambrita y unos zapatos. Nadie lo esperaba.

-Si se les ofrece algo, con toda confianza.

Por su parte, Haguenauer miró a Carlota mientras Didier lloraba por lo que le había contado.

-Carlota es una gran persona.
-Ahora lo veo.
-Aceptó ser de nuestro equipo pero me queda claro que no es por patinar, sino por su amiga.

El campanario sonó en punto de las quince horas. Para entonces, Zazoui redactó las cláusulas del acuerdo con Carlota y añadió lo que la pequeña anhelaba en cuánto Haguenauer se lo pidió.

*Romain Haguenauer Es un reconocido entrenador de danza sobre hielo y trabaja para el equipo francés al lado de Mariel Zazoui. Entre sus logros se encuentra el haber llevado a Marina Anissina y Gwendal Peizerat a obtener el primer sitio en el campeonato mundial de Niza 2000 y la medalla de oro en los olímpicos de Salt Lake City 2002.


1 comentario:

  1. Awww linda historia.
    Me gusta cuando carlota pregunta como
    Fue jaja.
    Muy linda Ingrid :)

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