lunes, 30 de enero de 2012

La niña de la grulla. Tercera parte.




Carlota despertó a las ocho. Aún se sentía emocionada y después de desayunar se reunió con Judy, pero era una coartada. La señora Becaud le había arreglado una cita con Joubert antes de la última práctica.

-Los veré en Sotnikova a la una - sentenció. 

La pareja había decidido no separarse y aguardar un par de días a que Haguenauer se marchara para no tener que verse a escondidas. Él le mostró su acreditación para poder "estar" cuando ella apareciera en competencia esa noche. Descendieron por  Cotillard y en Nathalie, se detuvieron en el mirador. Llevaban semanas sin pararse por ahí y realmente lo habían extrañado. 

-Un día te compraré el palacete de esta calle - sentenció el chico.

La mañana lucía fresca y los niños corrían por doquier. Los vendedores de globos eran los más felices.

-Te amo, Carlota.

Era uno de esos días en que no necesitaban decirse muchas cosas. Él besaba su frente constantemente y ella le respondía con inocentes cariños en la cara. El sol era tenue pero el cielo estaba repleto de colores, el reflejo del mar lucía precioso y las luces aún no se apagaban.

-No me has contado qué tal la cárcel.
-Es un muy agradable lugar ... Únicamente huele a inodoro, los tipos de al lado traen navajas y los adictos te roban todo lo que traes mientras te amenazan con una botella rota.

La pequeña optó por no seguir con el tema.

-He formado un grupo. Ensayamos por la mañana.
-Qué interesante.
-Me volveré un músico más en forma. Adoro mi trabajo de dj pero le va mejor a las bandas y como escultor... sin comentarios.
-¿Qué pasó con el atelier?
-Me despidieron.
-¿Porqué?
-Hallgrim dice que no quiere competencia.
-Ese tipo en un imbécil.
-Ni tanto, es el bajista que contraté... Era el único a la mano.
-Debería enfadarme.
-Ya tenemos una fecha para tocar.
-¿Cuándo?
-El domingo en la fuente de sodas.
-Entonces podré ir.
-No desearía que te lo perdieras, por eso le insistí a la encargada para que nos dejara debutar allí. Aquí está el folleto de la publicidad.

Después, retornó el silencio. De la mano, dieron un paseo por De Gaulle. Al anunciar las campanas el mediodía, ambos abordaron el metro y pasaron un momento en la tienda Totmianina antes de arribar al lugar indicado, pero Judy no se apareció. La esperaron unos minutos aunque el tiempo apremiaba, así que optaron por ir a la pista, diendo con ella a varias cuadras. Iba con Gwendal.

-¡Perdón, perdón! Me encontré a tu tío y nos quedamos platicando - se excusó la joven - ¡Qué pena!
-Al menos no llegaré tarde - contestó la pequeña un poco molesta.

Los cuatro decidieron ir a pie y al momento de arribar al entrenamiento, Joubert debió ocultarse pero no sirvió. Haguenauer lo vio a lo lejos.

-Al menos finjan que no me creen tonto, Carlota - reprochó.

Tamara llevó a su alumna al interior después de recibir una agria advertencia:

-O ahuyentas a ese chico, o te vas olvidando de mi apoyo. Yo no estoy para juegos con una niñita que no entiende que no voy a tolerar su "corazoncito" cuando ande detrás de un conflictivo muchacho idiota ¿Está claro?
-Aplicaré más presión en eso, te doy mi palabra.

La chica Liukin eligió permanecer callada y comenzar a prepararse. Dentro, los fans ya ocupaban sus asientos y durante las sesiones de práctica tomaban fotos y no paraban de gritar.

-Esto será un manicomio - reparó Didier recobrando cierto buen humor - ¡Judy! ¡Mira!

El "Team Carver" había elaborado una curiosa manta en la que Carlota lucía preciosa pero Verner estaba pixeleado y los colores se veían degradados.

-La intención es lo que cuenta, supongo.

Anton por su lado, lucía la playera con su cita y en su nuevo papel de héroe popular se aseguraba de que los ancianos tuvieran buenos lugares. Adelina continuaba tocándole la cabeza y él comenzaba a dejarse querer. La chica le parecía hermosa.

Durante las entrevistas, Haguenauer procuraba mantener ocupada a la chica Liukin. La doctrina de "no prensa" era férrea y una de las reglas de la escuadra francesa la remarcaba: "No dar declaraciones hasta que acabe la competencia. No se permite a nadie hablar demás" y a pesar de no estar de acuerdo, la pequeña acató la disposición y procuró no trabar conversación con persona alguna.

-Excelente rutina - comentó Gabriela a Judy - ¿Cómo se te ocurrió?
-Hola señora, qué gusto verla.
-Me place encontrarme contigo.
-Me alegra que le agrade el trabajo.
-Es muy artístico.
-Es que pensé mucho en ballet cuando lo monté.. La rutina original no era tan linda.
-¿Puedo conversar con mi hija unos minutos?
-Adelante.
-¿Pero se debe quedar aquí, verdad?
-¿Necesita estar a solas?
-Será luego, mejor no la interrumpo.

Gabriela tomó asiento cerca de dónde estaría el Kiss and Cry y charló con Haguenauer hasta darle un apretón de manos. Un poco más lejos, Ricardo entraba junto con sus hijos y se colocaban al lado del "Team Carver" dónde una chiquilla presumía que acababa de unirse. Cada que su patinadora favorita pasaba cerca, ella le gritaba "hola" y "eres la mejor".

-Gracias por ser tan atenta.
-¿Usted quién es?
-Soy Ricardo Liukin.
-¡El papá de Carlota!
-Exacto.
-Me llamo Ashley.
-Mucho gusto ¿Cuántos años tienes?
-¡Ocho!
-Eres toda una bebé.
-Le voy a decir a mi mamá que lo conocí.
-Perfecto... ¿Por cierto, quién viene contigo?
-Las "Carver". Ya me dieron mi uniforme.
-Qué bien... Disculpa la indiscreción ¿Dónde está tu madre?
-En el hospital.
-Ah.. Lo siento.
-De seguro me verá en la tele. Mi mamá es Rachel Wagner.
-Entonces salúdala de mi parte, pero dime ¿Porqué está ahí?
-No lo sé. No la dejan salir de su habitación.

Ricardo se sobresaltó un poco. Pensó en Rachel y en la última vez que se habían visto. Si observaba con detenimiento, Ashley era muy parecida a ella y decidió ir a visitarla al día siguiente.

Conforme se iba llenando la arena, Carlota más se inhibía y optó por ir a uno de los salones tras bambalinas. Se sentía extenuada y harto tensa. Examinaba sus movimientos, hacía inventario de sus cosas y anotaba en su libreta lo que hacía a cada hora hasta que iniciaron las rutinas libres. Comenzó a darle comezón y hasta sus mallas le picaban. Judy permanecía con ella y compartía su ansiedad. A veces oían las calificaciones de las otras, ocasionalmente lagrimeaban. El técnico de la pista le avisaba a las competidoras cuando debían salir. A partir de ese instante, la chica sentiría como se escurría el tiempo y lo duro que era competir consigo misma. La tos volvió y debieron darle agua. Las chicas de al lado no estaban satisfechas con su desempeño y hubo una que comenzó a gritar.

-Va a terminar en lugar veinte - comentó su entrenador - Lo hizo muy mal.

Por supuesto, la chica Liukin no necesitaba escuchar eso y apanicada, se retiró al pasillo. Haguenauer se acercó y dijo que la vería con Tamara entre el público.

-Tu madre quiere quedarse contigo. Buena suerte.

Gabriela abrazó a su hija. Esa escena fue tan bonita que Javier la capturó.

-Ven, Carlota, ya casi te toca.
-Gracias por venir.
-¿Te sientes bien?
-Un poco.
-¿Y si cantamos para que se te pase?

Ambas entonaban las melodías que le gustaban a Andreas, aunque no sabían porqué se habían acordado de ellas. Desde Dick Dale hasta Def Leppard y Nirvana, ambas se reían sólo de escucharse sin percatarse de que las grababan.

-Sergei te mandó esto - susurró su madre.
-Me la pondré cuando me califiquen.
-Ve allá. Eres la mejor.

La mirada de Gabriela, inyectó a la pequeña de la determinación que necesitaba. De pronto, había dejado de lado el temor y la anunciaron:

-The last skater, 13 years old and representing France: Carlota Liukin.
Current rank: 1st place. Coaches: Tamara Didier and Romain Haguenauer. Coreographer: Judy Becaud.

Los vítores no fueron atendidos por la niña que mentalmente realizaba su último repaso. Joubert le envió un beso desde la zona de fotógrafos. Ella recordaría más tarde haber pensado que estaba soñando.

-Eligió "El lago de los cisnes" para su programa libre - le dijo Haguenauer a los espectadores cercanos. Los conocedores sabían que era una alusión a una de las primerizas rutinas de Tamara que no poseía mucho encanto. Didier, como instructora quería revertir el error.

Cuando la pequeña comenzó a moverse, su detractor más acérrimo, Ingo Carroll, decidió reservar sus comentarios. Todos los que la conocían, en vez de gritar, atisbaban con una tranquilidad. Era una de esas veces en que el ruido era casi inexistente. Carlota aterrizaba bien sus saltos, patinaba fluido y lo estaba disfrutando. Lentamente, dirigía al respetable a dónde quería: Al momento de la coreografía. Adelina entendió y comenzó a aplaudir después de ponerse de pie. Anton la siguió y la multitud se fue sumando. Segundos antes de que el ritmo se volviera vertiginoso, la chica Liukin se detuvo un momento, el tiempo suficiente para ver a Sergei, oculto como siempre en la oscuridad de una puerta de acceso para después concentrarse de nuevo y dar vueltas, splits, aquello que arrancó las aclamaciones de los presentes para después acrecentar sus ánimos con sus conocidas y refinadas extensiones. Cerca del final, mostró unas piruetas y literalmente "mató" las aspiraciones de las contendientes cuando comenzó a dar vueltas sobre su eje mientras sus brazos formaban un cisne antes de levantarlos al final.

Tamara, Haguenauer y Judy se apretaron mientras celebraban su triunfo. Carlota agradeció al auditorio al tiempo que Joubert iba dónde ella para felicitarla. El "Team Carver" y sus amigos agitaban sus mantas y Ricardo y Gwendal reían. Gabriela aguardó a su pequeña y al tenerla enfrente le tendió las manos.

-¿Es la primera vez que no te caes en una competencia, verdad?
-Sí... ¡Aw! ¡Jajajaja!
-Excelente, Carlota. Tienes razón, esto es lo tuyo.

Tomaron asiento y acto seguido, la pequeña se colocó la prenda con la leyenda "¿Me declara culpable ya?" misma que levantó una ovación e hizo que enfocaran al chico Maizuradze. La aparición de las notas fue tardada.

-The score for Carlota Liukin from France:
Technical merit: 5.9  5.9  5.9  5.9  6.0  5.9  5.9  6.0  6.0  5.9
Presentation: 6.0  6.0  5.9  6.0  6.0  6.0  5.9  6.0  6.0  6.0
Ordinals: 1  1  1  1  1  1  1  1  1  1
Carlota Liukin from France is 1st place overall.

Gabriela abrazó a su niña y comenzó a llorar.

-Te amo, Carlota ¿Lo sabes? Este es el principio de tu vida. Cuídate mucho y recuerda que siempre serás la mejor. Dile a Adrien que coma verduras y a Andreas que a veces he sido dura con él porque trato de que le dé a las cosas un valor. Quiero que apoyes a tu padre ya que su enfermedad le ha hecho la vida muy difícil. Hazle caso a Tamara, no rechaces sus cuidados ni sus consejos. Estoy muy contenta y no quiero que olvides que todo lo que hago es por ti.

A la muchacha le pareció extraño ese discurso. Simultáneamente, Sergei le entregaba un papelito a su maestra, mismo que al ser leído, hizo que la mujer se levantara y lo siguiera.

-Ve por tu medalla.

La chica obedeció en cuanto se apagaron las luces. Su nombre era coreado y al presentarla, un grito ensordecedor hizo vibrar el recinto. El comité organizador y el rector Jeunet colocaban las preseas y cuando Carlota recibió la suya, enseguida la tocó.

-¡Sí es de oro! - expresó y causó algunas risas. Cuando vió la bandera francesa y escuchó la Marsellesa, ella se percató de que ni siquiera una sola línea se sabía. Tendría que acostumbrarse a ser una extranjera en su propio país y era radical.. Pero su atención se volcó en el alboroto tras bambalinas...

Tamara perdió de vista a Sergei y continuó hasta llegar al apartamento Liukin de acuerdo al recado hallando al guerrillero en el balcón.

-Dejé la llave puesta para no hacer ruido.
-¿Qué hace aquí?
-Un favor.
-¿Gabriela le pidió que me diera esto?
-No era capaz de encargárselo a otra persona.
-Vaya.
-¿Porqué no se sienta?
-¿Junto a usted?
-Nada es casualidad.

Ella tomó lugar junto a él.

-Quiero entender este sacrificio.
-Las madres que son extraordinarias hacen lo inimaginable por sus críos.
-Es que.. ¿Cómo voy a concebir que Gabriela abandone a su familia?
-Le encomendó a usted cuidar de ellos, ya se lo había avisado.
-¡No pensé que hablara en serio!
- Mientras dure esta maldita guerra, esa madre peleará sin rendirse. No crea que no se me quiebra la voz de sólo pensar en el dolor que le está ocasionando a todos con su decisión.
-¡Esto es un absurdo! ¡¿Porqué hacerle creer a sus seres queridos que está muerta?!
-Porque es más facil infiltrarse y actuar... Estamos enfrentando una conspiración monstruosa, cruel.. Son enemigos cuyos rostros no hemos visto. Si Carlota no tuviera sangre pura, ellos no tendrían qué perseguir. El Gobierno Mundial, discreto pero establecido no se va detener en su carrera de destrucción. Han saqueado y saquearán naciones, provocarán caos y conflictos entre los seres humanos, los asesinarán de hambre y los sumirán en la enfermedad sólo por una gota de plasma y si llegan a tocar a Carlota, nos volveremos esclavos de la segregación, el exterminio... Gabriela además tiene su historia escondiéndose de esa gente y si debe simular un entierro para mantener segura a su hija, no habrá quién la pare... Tamara, le suplico que no meta las manos más que para proteger a Ricardo y a sus hijos. Necesitarán alguien que los apoye y un hombro en el cual llorar.
-¿A dónde va Sergei?
-Ojalá pueda explicarle... Sólo Carlota conoce mis sueños. Hice esto, déselo por mí.

Tamara tomó la grulla de papel y la examinó un momento. Trankov volvió y le confesó que no era capaz de marcharse. Ambos decidieron esperar a los Liukin hasta el amanecer cuando Joubert y Haguenauer sostenían a una inconsolable Carlota.

Ambos le contaron a Didier que durante la premiación, Gabriela se había desvanecido y no reaccionó a los intentos de reanimarla. El funeral se llevaría a cabo por la tarde.

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