miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cuando éramos felices (Oda a los regalos, cuento post - navideño)


Sandra Raluca Izbasa y Steliana Nistor / Fotografía de Tom Theobald©

Dedicado a @slayden

Terminaron las clasificatorias y aprovechando el día libre previo a la competencia por equipos y el all around, las chicas del equipo de Tell no Tales decidieron escaparse del hotel y atravesaron la ciudad hasta una cafetería que a las ocho de la mañana lucía desierta. Ellas querían consentirse comiendo aquello que tenían prohibido y cuando sonó la campanilla de servicio, el dueño del lugar mandó llamar a la única mesera que se había ofrecido a trabajar durante vacaciones.

-Toma la orden en esa mesa.
-Enseguida.

La joven aseó sus manos y agarró una libreta.

-Buenos días ¿Qué les atrae del menú?

Sandra Isbaza giró su cabeza y reconoció a Zooey con su uniforme azul claro y un delantal blanco que la hacía ver ligeramente regordeta; simultáneamente, Larisa Iordache tomaba la palabra:

-Buenos días. Queremos un desayuno americano, una orden de hot cakes, dos platos de pollo frito con ensalada del chef, cinco raciones de papas fritas y todo el café que nos puedan servir ¿Qué vas a pedir Sandra?
-¡Waffles! .... Con crema batida y frutas rojas. Es una sugerencia - dijo Zooey, nerviosa.
-Eso será - respondió su hermana, pasando saliva y mirando a la nada; desconcertada por lo que estaba sucediendo.
-¿Y si nos llevamos algo para llevar? - continuó Larisa -¿Cuál es la especialidad?
-Las hamburguesas barbecue.
-No aguantarán hasta el mediodía.
-Se puede arreglar. Nosotros las ponemos en envases de unicel con la salsa y la guarnición aparte. Además, no usamos nada blando. El pan es tan duro como una roca y la carne se mezcla con el queso.
-Entonces queremos cinco de esas.
-Entendido.. Con su permiso.

Zooey se dirigió a la cocina y pegó el pedido arriba de la freidora.

-Necesito que limpies el lavabo del sanitario de mujeres, es una porquería - exclamó el cocinero.
-A la orden.
-Otra cosa, Zooey: Bien hecho.
-¿Qué?
-En lugar de aconsejar, decidiste por la clienta. Te llevarás unas monedas extra en tu paga del sábado. Ahora anda a quitarme el sarro del grifo.
-Claro y gracias.

La joven procedió a buscar un limpiador, algo de cloro y unos guantes; se introdujo en el baño una vez que halló un cepillo y se dispuso a humedecer el lavabo con agua hirviendo.

-¿Me dan un momento? - preguntó Sandra a sus amigas - Necesito ir al tocador.
-Pásate.

Sandra aún continuaba confundida y cuando atravesó la puerta, contempló a su hermana batallando con una mancha amarilla que realmente lucía asquerosa.

-Puedes usar el otro lavamanos.
-No vine a ocupar nada.
-¿Entonces?

Zooey se limitó a escuchar como su hermana aseguraba el cerrojo.

-¿Qué estás haciendo?
-Ganarme la vida.
-Vuelve a casa.
-No.
-¿Es a lo que te has dedicado todo este tiempo?
-No precisamente, pero sí.
-¿Por qué?
-No tengo dinero y en las agencias de empleo me llamaron "inútil". Es lo que pude conseguir.
-¡Pero eres una graduada universitaria!
-Eso no significa que sepa gran cosa. Traté de colocarme en relaciones públicas pero sin experiencia no podía esperar que me contrataran.
-¡También eras modelo!
-No creo que cuente como una profesión seria.
-Pero ¿No eras la imagen de Guess?
-Tú lo has dicho: "era". Me despidieron cuando me escapé de la boda y con el escándalo por lo de Sergei, todo mundo se negó a darme un empleo... Viéndolo así, no es malo limpiar baños.
-¿En dónde vives?
-Cerca de aquí, en un edificio medio arruinado de la calle Potevin. Es un departamento pequeño pero no tengo muchas cosas y no hay goteras. Cuando hace frío, ni siquiera me entero porque es un lugar calientito.
-¿Todo fue culpa de Trankov, verdad? ¡Él hizo que te fueras de Tell no Tales!
-¡Claro que no! Yo me fui porque quise; él me ayudó a salir de la ciudad, nada más.
-¡¿Entonces por qué lo vi ayer en las clasificatorias?!
-¿Sergei está aquí?
-¿No sabías?
-Llevamos tiempo sin entrar en contacto. Terminamos.
-¡Al fin! Ese tipo estaba haciéndote daño.
-Fue un desastre pero ya pasó.
-Mi mamá dijo que Trankov fue el que abrió la boca en una revista y por eso todos se enteraron de que habías estado con él.
-Sergei tiene demasiadas cosas en la cabeza como para ponerse o ponerme en evidencia. Lo conozco extremadamente bien como para estar segura de que él no fue quién violó mi intimidad. No deberías creer lo que te comentan en casa.
-¿Llamas mentirosa a mi mamá?
-Sí y tú sabes por qué.
-¡Todos te quieren y así les pagas siempre! ¡Tú eres la que nos desprecia!
-¡¿Qué conoces tú de lo que sucede con la familia?! ¿O no te imaginas por qué te mandaron a estudiar en Bélgica? ¿Por tus buenas calificaciones? Por favor, lo hicieron para que no los molestaras con el asunto de Marian y el "pequeño problema" que tuvo con unas niñas de primaria ¿Ya se te olvidó que insistías en meterlo mínimo a una institución mental?
-Lo de Marian fue un mal entendido.
-Qué se acabó a billetazos y después te lavaron el cerebro diciendo que las pobres chiquillas habían distorsionado la realidad ¿Me puedes decir cómo terminó la familia de la niña que no desistió de la demanda? ¿No se encargaron de desaparecerla y decir que los Korobeynikov son vendedores de drogas? ¡Y de tantas otras cosas no te has enterado! Ahora tu hermanito consiguió su capricho de que lo comprometieran con una princesa ¡Pero la niña tiene once años!
-Leí el artículo del Hola, el mayordomo me dijo que no es cierto.
-Sigue en tu burbuja.

Sandra permaneció callada un momento y después evadió el tema.

-Deberías quitarte esa ropa y renunciar a este estúpido empleo ¡Eres una Izbasa!
-¡¿No te das cuenta de que el mundo nos odia?! ¡Si no tuvieras ese apellido ni siquiera estarías en el equipo de gimnasia! Sabemos que hasta la más mediocre chica en las nacionales es mejor que tú ¿Aparte de caerte en las barras asimétricas y hacer una rutina de suelo simplona, qué más sabes hacer? Y no digas que mi trabajo es estúpido porque al menos aprendo una que otra cosita; como quitar mugre.
-Intenté llamarte por teléfono.
-Me robaron el celular, no he podido juntar para comprar otro y la señal pública es cara; apenas y tengo para la renta porque ni siquiera para comer.
-¿Por qué no insististe más en contactarme? ¡Yo siempre te había apoyado!
-¿Por qué no lo hiciste tú?
-Es que ... ¿Si no te alcanza para alimentarte, de qué vives?
-Me como lo que los clientes dejan.
-¿Las sobras?
-La gente desperdicia lo nutritivo.
-¿A qué hora sales de trabajar?
-Tarde, a veces de madrugada.
-Hammersmith es muy peligrosa.
-Además del robo de mis collares y del celular, no me ha pasado otra cosa.
-¿También perdiste el que te regalé?
-Sí.
-¿Al menos fuiste con la policía?
-¡Ja! La policía ... Mejor contraté vigilancia con el ladrón del edificio.
-¿Cómo lo pagas?
-Su cuota es un "acostón" cada viernes.
-¡Zooey!
-¿Vas a seguir juzgándome?

Zooey continuó en su labor y su hermana sólo atinó a tomar el limpiador y pasárselo.

-¿Irás a verme? Mañana voy a competir con el equipo.
-Estaré trabajando; tal vez alcance las repeticiones.
-Bien, si necesitas cualquier cosa yo ... Te regalo mi móvil, así podremos hablar todos los días ¿Vale?
-Gracias.
-Por favor, vuelve pronto a casa.
-Lo veo muy lejano.
-Dame un abrazo.
-Buena suerte.
-Una duda nada más: ¿Has subido de peso?
-No, al contrario. Es que el uniforme lleva crinolina.
-Cuídate ¿Necesitas algún favor?
-Dile a Sergei que guardé su foto y se la devuelvo.

Zooey sacó del delantal el retrato que guardaba del guerrillero y lo besó antes de entregárselo a Sandra.

-No puedo hacerlo; odio a Trankov con todas mis fuerzas ¡Es un asesino, Zooey!
-Es por mí, no pienses en él.
-¿Todavía lo quieres?
-A pesar de todo, sí.
-¡Zooey! ¿Cómo puedes tenerle cariño si tiene las manos ensangrentadas? ¡Él no hace nada para no tenerte así cómo ahora! ¿No crees que si te hubiera amado se habría entregado a la marina o al menos viviría contigo y no te estaría dejando pasar por todo esto?
-Si Sergei me hubiera amado, tal vez yo sería una rebelde armada de la que sentirías vergüenza. Agradece que no fue así y regresa a tu lugar. Los waffles son de polenta.
-Te llamaré cuando llegue al hotel.
-Me parece ... ¡Ay! De haber sabido que el agua hirviendo servía para remover el sarro, lo habría hecho antes.
-Tienes razón, quitar la suciedad tiene su chiste.
-Desayuna ya, por favor.

Sandra salió del baño y tomó asiento de nuevo al lado de Larisa. No les habían servido aún.

-¡Ya no hay mancha! - anunció Zooey alegremente y aseó sus manos en el lavabo de las empleadas, al lado de la barra donde el chef colocaba las charolas con comida. La joven agarró la que estaba dispuesta y repartió los platos a las amigas de Sandra que clamaban un brindis por poder disfrutar de cosas que estaban fuera de sus dietas y que no había nadie supervisándolas.

Aunque se quedaron dos horas más y se llevaban las hamburguesas envueltas, Larisa y Diana Chelaru habían dejado piezas de pollo a medias. Discretamente, Sandra las juntó con un poco de ensalada y al lado dejó un billete de 50€ porque no traía más dinero. Zooey sobreentendió que eran para ella y al concluir que era su descanso porque no llegaban comensales; aprovechó para devorarlo todo mientras leía el titular del periódico, en el que se reportaba el asesinato de un general de la Marina. La joven sonrió al enterarse de que Sergei Trankov era el principal sospechoso.

-Mi amigo ¿Volveré a cubrirte cuando realmente mates a alguien? - pensó - ¿O será que te echas la culpa para ser más héroe?

Y continuó divagando sobre el día que el guerrillero llegó a la mansión Izbasa, bañado en sangre después de haber destruido el internado de Cobbs.

"Monsieur" Canción de Thomas Fersen

1 comentario:

  1. En lo personal, senti dos que tres madrazos por la parte de la familia (laaaarga historia) pero esos lazos de hermanos, es de las cosas màs fuertes del mundo

    Gracias por compartirlo Ingrid :3

    ResponderEliminar