lunes, 2 de junio de 2014

La niña que recibe flores


Carlota Liukin oía terminar la llamada de Sergei Trankov cuando Joubert Bessette la halló en un vestíbulo apartado. Él deseaba saber qué le sucedía.

-Era tu amigo, el guerrillero - declaró ella en un ataque de sinceridad.
-¿Sergei? ¿No está arrestado?
-Parece que no.
-Pero lo vimos en las noticias.
-Entonces mienten, Sergei está libre y va a Moscú.

El tono de voz de Carlota se percibía aliviado e imprevistamente, abrazó a Joubert.

-Tu amigo está bien.
-¿Por qué te llamó? ¿Cómo escapó?
-Tamara le dio mi número en Hammersmith, de lo otro no supe nada.
-¿Por qué no me dijiste que él te podía localizar?
-Es Trankov, él siempre ha sabido encontrarme.

La joven tomó del hombro al chico, como si él deseara una explicación convincente, pero, aun más contento que ella, se limitó a apretarla fuertemente contra sí.

-Tienes razón, Sergei siempre sabe dónde está la gente que le cae mal.
-No juegues.
-Es que te veías enojada con él y luego te quejaste de que es tan entrometido que pensé que lo dos se traían algo raro, qué tontería.
-Ah... Sería una locura, Sergei y yo nos odiamos mucho.
-¿Por qué estabas llorando?
-Porque creí que lo matarían y me habría sentido muy triste.
-Bueno, al menos puedes detestarlo a gusto.
-¿Quieres hablar con él?
-Tal vez luego me localice, de seguro está en plena fuga.

Carlota asentó apenas moviendo la cabeza y Joubert la tomó de la mano para provocarle una sonrisa y llevarla con los demás. Pronto, ambos se dieron cuenta de que era el preámbulo para un beso y ella, buscando evitarlo, pidió un milagro, mismo que se materializó en forma de interrupción.

-Disculpen ¿puedo tomarles una foto?
-¿Qué? - preguntó Joubert, desconcertado.
-Los acabo de reconocer y tal vez les gustaría salir publicados en Paris Match.

Carlota alzó la ceja con semejante sorpresa y volteó a ver al joven Bessette.

-Nos verán bonitos si comienzas a disimular.
-¿Disimular?
-Que no sabes quien es este tipo.
-Carlota, no voy a aparecer en una revista.
-Pero yo sí.
-¿Para qué nos quiere retratar?
-Paris match.
-Es una revista de chismes.
-Pero con famosos de verdad, eso me interesa.
-Yo no soy famoso.
-Ambos lo son - intervino el fotógrafo - ¿Ya vieron el reportaje de "Hola"? 
-¿Hola? 
-Vienen varias galerías de su estancia en Hammersmith.
-No sabíamos.
-Y en la televisión los pasan a cada rato, son los chicos del momento.
-Entonces hay que aprovecharlo, Joubert ponte feliz.
-No voy a dejar mi cara en Paris Match.

Pero Carlota miró a su novio con calidez y le besó la mejilla, convenciéndolo en el acto. El reportero había capturado tal escena.

-Bueno, unas cuantas fotos, pero no nos pida más.
-¿Podrían mirarse a los ojos?... Perfecto
-¿Será todo, verdad?

La toma de placas continuaba y pronto, los curiosos se aproximaron.

-Carlota, ¿me das un autógrafo? - clamó una niña y con ella, llegó la lluvia de libretas, revistas y plumas, cámaras de aficionados, gritos a lo teenager, regalos de todo tipo y más periodistas, pero de televisión.

-¿Nos concederían una entrevista? - les preguntaban con los micrófonos por delante. La joven Liukin estaba encantada.

-Buenas tardes a todos.
-"Carlota ¿es cierto que en Hammersmith ya estabas lesionada?"
-Así es, pero no puedo dar detalles. En unos días hablaré con ustedes, haré una conferencia de prensa.
-"¿El escándalo con Tamara Didier te afecta? Hay muchas especulaciones sobre un cambio de coach".
-No me corresponde hablar de eso, no sé.
-"Te veías muy feliz en Hammersmith"
-Fue por Sandra Izbasa y Catalina Ponor, ellas son geniales y muy talentosas.
-"Algunos creen que vienes a Francia porque no puedes patinar por Tell no Tales".
-¿Quién dijo eso?
-"El entrenador Ingo Carroll hace unas horas".
-Tampoco puedo responder, no lo escuché.
-"¿Pero competirás por Francia?"
-Desde luego, me han abierto las puertas con mucho cariño y me comprometí a ganar muchas medallas.
-"¿Cuando vuelves a entrenar?"
-Cuando el médico me lo indique.
-"¿Estarás lisa para Bompard?
-Faltan cuatro meses, yo creo que sí, estoy muy nerviosa, no esperaba ver mi nombre en la lista del grand prix senior.
-"¿Harás el grand prix junior?"
-Sólo la fecha en Milán si mi condición me lo permite"
-"¿Podemos descartarte de Sparkassen Cup o Nebelhorn Trophy?"
-Todavía no.
-"Queremos ver otro performance como el del europeo junior, ese fue precioso"
-Claro, los que gusten.
-"Aunque quitaron ese torneo"
-Es una pena, era muy divertido.
-"Ganaste el último oro junior"
-Entonces hice historia.

El comentario provocó risas.

-"Joubert, también queremos tu opinión"
-¿Sobre qué?
-"Hammersmith"
-La pasamos bien, no es un lugar tan malo como nos dijeron.
-"Vimos a tu padre"
-No oí bien.
-"Vimos al general Bessette en muchos eventos".
-Es un hombre ocupado.
-"¿Pudiste estar con él?"
-No mucho pero compartimos una buena cena, adiós.
-"¡No se vayan!" "Cuéntenos de ustedes"
-No tenemos más declaraciones.
-"Supimos que eres músico, Joubert"
-¿Cómo se enteraron?
-"La revista 'Hola' publicó la lista con sus hobbies, de Carlota sabemos que le gusta dibujar".
-Bueno, hice mis pancartas para el mundial de gimnasia - contestó la chica Liukin - Y me agrada lo que Joubert toca con su banda, es todo un roquero.
-"¿Piensas ser rockstar, Joubert?"
-Por lo pronto, sólo quiero tocar bien la guitarra - respondió el chico.
-"Nos han dicho que llevan unos meses juntos, ¿cómo se conocieron?"
-Carlota ¿quieres seguir con esto?

La joven Liukin sonrió más.

-¡En una cafetería! - expresó ella - Yo estaba comiendo unas papas fritas.
-Y te embarraste la cara con queso - agregó Joubert con voz forzada.
-Pero me viste bonita.

La gente y los fans carcajearon más.

-"Carlota, hace poco Edwin Bonheur habló de ti y te dedicó unas palabras ¿qué opinión tienes al respecto?"
-Me hizo un comentario muy positivo y se lo agradezco, él se merece tener éxito.
-"Fue convocado para el mundial de fútbol".
-Me enteré, le deseo suerte.
-"¿Nada más?"
-Edwin sabe que lo admiro mucho, Tell no Tales tiene un gran portero, confíen en él.
-"Algunas palabras para tus fans"
-Que su apoyo es muy importante para mí, espero no defraudarlos.

Las preguntas fueron acaparadas por Carlota y no terminaban: ¿era cierto que su ropa era de diseñador? ¿su próximo patrocinador sería una marca de belleza? ¿cómo estaba su familia? ¿planeaba entrenar en París? y contestaba largamente para mostrarse contenta en diversas fotos mientras Joubert sonreía cada que ella intentaba integrarlo a la conversación y lo halagaba. Involuntariamente ambos apretaron aun más su manos y saludaban a los que se iban acercando. La prensa parecía feliz.

En un corredor cercano, sin embargo, la atmósfera era de aislamiento y Tennant Lutz contemplaba a Carlota Liukin anhelando que volteara para coquetearle y ponerla ansiosa o mínimo asustada, pero el celular sonaba y lo atendió enseguida.

-Lutz ...
-Trankov ¿hay agentes del Gobierno Mundial cerca de ti?
-Un par de reporteros de la revista Voici, están entrevistando a Carlota Liukin.
-¿Perdóname?
-Un fotógrafo de Paris Match la reconoció y luego vino el tropel. Hay gente de la televisión, de la radio, periódicos ...
-Carlota es famosa, ya lo sabías.
-No pensé que tanto.
-¿Está sola?
-Con Joubert Bessette.
-Pobre de él ... ¿Te llegaron mis instrucciones?
-Hace unos minutos, ya me aseguré de que el teniente Maizuradze sepa tu ubicación.
-¿Qué te dijo?
-Que luego te pasa una clave, ¿puedo saber donde estás?
-Le diré a él directamente, es más seguro.
-De acuerdo, ¿qué más hago?
-Lo que te ordené, no te separes de Carlota.
-Soy su sombra.
-Más te vale, acuérdate de lo que te enseñé.
-A ver si le aguanto el delirio de princesa.
-No te importa.
-Mañana será universalmente desconocida.
-Ojalá.
-¿Es todo?
-Manténme al tanto de todo lo que haga, luego te indico cómo proceder.
-Entendido.
-Te vas a deshacer de este teléfono, en unos minutos ya no será seguro ... ¿Contactaste a los demás?
-Te verán en Voronezh pasado mañana a las trece horas.
-Bien hecho. Cuida a Carlota Liukin.

Trankov colgó y Tennant borró la llamada del registro, a su lado, Adelina Tuktamysheva se dedicaba a fumar sin que nadie se lo impidiera.

-Entonces nuestro amado líder te mandó de guardaespaldas.
-Y tú tendrías que estar esperándolo en Voronezh.
-Tengo asuntos que solucionar.
-¿Cobraste el dinero por las declaraciones que hiciste sobre Tamara Didier?
-Conseguí algo mejor. Es la dirección de Judy Becaud, te dará trabajo. Preséntate en unos días, cuando salga un artículo sobre su marido.
-¿Cómo lo hiciste?
-La pregunta es ¿Por qué entrevistarían a Carlota si ella es nadie? 
-¿Qué tiene que ver?
-Andrew Bessette está interesado en ella, le ha pagado a todo mundo para que le hagan publicidad y Jean Becaud recibió órdenes de nuestro jefe para dejarse exponer por la prensa y aparecer en el mismo número de Paris Match. El amado líder quiere que los Liukin y los Becaud anden juntos por la vida, no sé por qué. 
-¿Cómo sabes eso?
-No conozco las fuentes de Trankov, pero si en minutos se ha logrado enterar de estas cosas y las arregla, no quiero imaginar qué no sabe de nosotros o para qué nos va a utilizar. Tenemos trabajo, Lutz.
-¿Esperamos a Carlota?
-Tú espérala, yo voy a burlarme de Tamara.
-¿Siempre haces lo que quieres?
-Qué viva la revolución.

Adelina sonrió y se separó de Lutz rumbo a la sala de equipaje, con el talante perezoso. Él prosiguió con su vigilancia de Carlota Liukin, pensando de que su ficticia fama sería poco menos que efímera, aunque con tantos autógrafos, regalos y gente conocida alrededor de ella, no estaba tan seguro.

Carlota seguía posando ante los fotógrafos y la extraordinaria lluvia de regalos le cubría los pies.

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