jueves, 11 de diciembre de 2014

La noche del beso* (Los relatos del adviento)



Fotografía de Fannie Wang ©

Tell no tales, julio 2002:

-¡Hey, doctor Rostov, por aquí!
-¿Eh?
-¡Rápido, que no nos vean!
-De acuerdo.

Matt Rostov abandonó su caminata por el corredor del jardín del hospital y se acercó al escondite improvisado de la doctora Courtney Diallo entre unos arbustos y un árbol. Ella tomaba un descanso a la par de estudiar los libros que él le había recomendado.

-Hola, Matt.
-Me dijeron que estabas en Sanidad.
-Terminé temprano pero no fui a casa.
-¿Qué hacías ahí?
-Me tocó repartir los medicamentos mensuales, me encanta.
-¿Más que entrar a cirugía?
-No hay reclamos y siempre me abrazan.
-¿Quién o quiénes?
-Las mamás, las abuelitas, discapacitados, tú sabes.
-¿Por qué lo hacen?
-Porque reviso a los bebés y les digo que todo está en orden.
-Supongo te diviertes.
-Es el único día del mes que puedo quedarme tranquila y dormir antes del fin de semana.
-No extrañaste nada.
-No.
-De todas formas fue aburrido, no hubo nadie a quien acomodarle el intestino.
-Me enteré.
-¿Por qué no te has ido?
-A diferencia de usted, doctor Rostov, yo me quedé a ver si puedo ayudar antes de que den las nueve.
-Mejor sal y diviértete.
-Repaso lo de la cirugía ventricular, es que después de verte operar me sentí muy insegura.
-¿Cómo practicas?
-Como me quitaron el pase a la morgue, tuve que recurrir a los pollos del mercado.
-Para las incisiones pequeñas te servirá.
-Ahora mi madre cree que me gusta cocinar.
-Me hubieras pedido mi tarjeta.
-¿Cómo la obtuviste?
-Por ahí, luego te doy una.
-¡Eres increíble, Matt!
-Eh ¿qué?

La doctora Diallo se sonrojó un poco y procedió a levantar sus apuntes, pero llevada por su nerviosismo descubrió las hojas donde tenía guardados sus poemas.

-¿Escribes?
-A veces, nada importante.
-¿Puedo leer?
-No lo recomiendo, son frases malas y rimas horribles.
-¿Es tu pasatiempo?
-No lo tomo en serio.
-Tu habilidad me parece interesante.
-¿Lo es?
-¿Por qué lo dudas?
-Es que detesto malgastar mi pluma.
-Si una vez quieres una crítica, te la doy.
-Gracias, Matt.
-¿Una manzana?
-Justo lo que me hace falta.
-¿Te ayudo a estudiar?
-Prefiero acabar por hoy.
-Bueno, te veo el lunes, iré a cubrir un turno.
-Oh, creí que no tenías nada que hacer esta noche.
-Mmh, realmente no.
-Habrá una fiesta y pensaba invitarte.
-Bueno, te acompañaré un momento.
-Eso me caería muy bien, mis padres no me molestarían preguntándome si tengo novio o no el resto del año.
-¿Courtney, qué pasa?
-Es que soy la primera mujer graduada de la familia, mi mamá cree que por eso no me casaré y dedicándome a la medicina no hay mucho tiempo de conocer a alguien que no sea doctor y ... Ay Matt, disculpa, cuando me pongo nerviosa hablo de más.
-No estoy obligado a quedarme aquí, puedo ir contigo y me quedo hasta el final de tu fiesta ¿te parece?
-¡Me salvarías la vida!
-¿Qué celebras?
-El cumpleaños de un primo, será algo grande. Vienen invitados de Senegal y un grupo de salsa.
-¿Senegal?
-Los Diallo somos de allá.
-¿Por qué no me habías dicho?
-Porque no sé mucho de ti.
-Pregunta, no hay nada que no responda.

Él sonrió y le tendió la mano para ponerse de pie y acomodar los papeles, leyendo velozmente un "¡Es que Matt me encanta! ¿lo notará?" y disimulando que no había visto nada.

-Esto es tuyo.
-Gracias, chico.
-Entonces me estás invitando a...
-Al cumpleaños de mi primo.
-¿Cómo irás vestida? No es indiscreción, creo.
-Tengo un nuevo vestido negro.
-¿Formal?
-Se parece a uno de Calista Flockhart, lo vi en una revista.
-No sé quién es Calista pero imagino que te verás bien.
-Ojalá ¿Y tú? ¿Tienes un atuendo?
-Esta playera gris que ves.
-Cielos, conseguiremos algo. Iré al vestidor ¿vienes?
-¿Perdón?
-Que, que me esperes, yo quiero que me veas... ¡que me veas con el vestido!
-Tranquila, Courtney.
-Es que es la primera vez que llevo a alguien a casa como en seis años.
-No es una cita.
-¿No lo es?
-Bueno, es un favor.
-¡Es verdad! Es sólo eso...
-La pasaremos bien, no te preocupes.

Courtney sonrió sin emoción y no abrió la boca mientras recorría los corredores al lado de un Matt Rostov que tampoco se esforzaba por continuar la conversación y pensaba más bien en el festejo.

-Espérame, no creo tardar - anunció ella al ponerse frente a la puerta del vestidor femenino.
-De acuerdo.
-No te muevas.
-Dejaré mi bata y regreso.
-Eso está bien.
-Nos vemos.

La doctora Diallo bajó la cabeza y corrió a darse una ducha mientras se preguntaba qué estaba haciendo mal: ¿se notaba desesperada? ¿era muy obvia su intención de llamar la atención? El caso es que Matt Rostov no daba señales de tratarla diferente a una compañera de trabajo y solía verla con gestos de extrañeza ante su cada vez más atrevida e involuntaria coquetería, como dándole por su lado ¿o sintiendo pena ajena? ¿y si lo asustaba? Definitivamente era todo, menos una buena impresión.

-Si este vestido falla... Ay, no ¡estoy plana! y esto queda tan largo y... Matt es un hombre, no creo que no me haya visto ¿la espalda? El uniforme no me ayuda - desahogó cuando se vio en un espejo y constató que ni alborotando su cabello lograría que este quedara menos lacio. Encima, su angustia empeoró cuando sintió que ni maquillándose luciría un rostro más bello, o de menos, diferente.

-¿Él estará afuera? ¿Se verá atractivo? - se cuestionó antes de atravesar la puerta y verlo ahí, aseado y con su playera gris, misma que lo hacía ver muy bien y le daba un porte divertido.

-Lindo atuendo.
-¿Tú crees?
-Claro, el negro te sienta bien.
-Gracias, Matt. Tú te ves ... Guapo.
-Aproveché para pasar por la regadera, un poco de loción y puedo ir a donde sea.
-Vivo en el barrio Láncry.
-No lo conozco.
-¿Nunca te han hablado de la calle Dakar?
-He oído que hay muchos restaurantes.
-Mucha comida callejera, dirás.
-Habrá que probar.
-Hoy no, mi mamá querrá que le des tu visto bueno a la sazón Diallo.
-¿Cuál es el menú?
-Thieboudienne, dibi, chura - gerté y bon bon.
-¿Qué dijiste?
-Pescado, cordero a la parrilla, arroz con leche que se supone que es una sopa y buñuelos de coco.
-¿Por qué complican los nombres?
-Es cultural.
-Suena a que será una locura ¿Estás lista?
-Sí.

Courtney tomó a Matt de la mano y lo llevó consigo al estacionamiento, sorprendiéndolo por primera vez.

-¿Te agrada?
-¿Viajas en bicicleta?
-¿Si te digo que no?
-¿Qué haces con esto, Courtney?
-Es que siempre pido ayuda, no sé usarla.
-¿Por qué no tomas un auto o el metro?
-No te quiero contar lo que me pasó en un vagón y no tengo licencia, además los autos me gustan pero no para tener uno.
-¿Quién suele venir por ti?
-Mi primo, pero como está de fiesta hoy no se apareció.
-¿Me invitaste para que te ayude a llegar a tu casa?
-No te rías y no, no te dije por eso.
-Eres muy rara.

Si antes ella no se sentía segura, con las palabras de Matt Rostov terminó por borrar cualquier expresión de su rostro y su mente parecía colocarse en pausa mientras él optaba por manejar y le sugería sujetarse fuertemente.

-Suelo ir casi de pie.
-¿Ves el camino?
-Me gusta.
-Ten cuidado, Courtney.

La mujer prácticamente temblaba cuando tocó los hombros de Matt y todo el trayecto contempló su nuca mientras le daba indicaciones: tomar la avenida Jean - François Champollion, desviarse en la calle Orly, ir derecho hasta la calle Morocco y adentrarse en el Point St. Martin junto al canal para dar con Láncry y buscar la esquina de Dakar con la plaza Madiba. La casa de la familia Diallo estaría más que accesible porque era la única con un enorme patio delantero y el humo de las parrillas se distinguía a pesar de la débil iluminación de los focos que rodeaban el lugar.

-Señorita Diallo, hemos llegado.
-Matt, en serio, te va a gustar mucho el ambiente, ¿quieres bissap?
-¿Esa es la escala para medir la pancreatitis, verdad?
-Esa es la "bisap", pero en "senegalés" bissap es otra cosa. Deberías dejar al médico en el hospital, Matt Rostov.
-¿Dónde pongo la bicicleta?
-La cadena está en la reja.
-¿Por qué te vas?
-Voy por las bebidas, puedes entrar cuando acabes con eso.
-Me quedaré aquí.
-¡No seas tímido!
-No conozco a nadie.
-Eso es lo de menos, mejor vamos juntos.

Courtney volvió a estrechar la mano de Matt y lo llevó consigo al interior con el propósito de presentárselo a todos. El grupo musical ya estaba en lo suyo pero aun no iniciaban las canciones de baile, razón por la que la concurrencia iba y venía.

-¡Este es el festejado! Mi primo Moussa.
-¡Courtney! Te doy un gran abrazo.
-Felicidades por tus treinta años.
-¿Trajiste regalo?
-Te lo mandé a la oficina en la mañana.
-¿La corbata?
-Era lo que querías.
-Estuvo muy bien, me salvaste en la junta... ¿Quién es él? ¿Tu novio?
-¡Oh no! Es Matt, un amigo.
-Compañero de trabajo - intervino el doctor Rostov.
-Bienvenido a mi fiesta, hay música, la cerveza está por allá, han venido las chicas lindas, aprovéchalo, hermano.
-¿Gracias, Moussa?
-Moussa Diallo, si un día quieres un contador.
-Lo tendré en cuenta.
-Si no te gustan mis amigas, Courtney busca novio.
-¡Primo, cállate! - contestó la mujer un poco sonrojada.
-Es que siempre hablas de Matt; hermano, ella vale oro ¿eh?
-Moussa, no digas eso.
-Los dejo para que se lo presentes a la familia.
-¡No!
-¡Tía, mira! ¡Mi prima trajo al hombre que le gusta!
-Ay, no.

Courtney se llenaba de vergüenza cuando su madre, con todo y turbante abandonaba un poco la vigilancia de las parrillas y con la mano por delante se acercaba a saludar sin esconder la sorpresa.

-¡Buenas noches! ¿Quién es este apuesto muchacho?
-Es... Es Matt Rostov, mamá, mi colega...
-¡El del hospital! No me habías dicho que era blanco.
-¡Mamá!
-¿Lo trajiste a conocernos? ¿Cuándo se te va a declarar?
-Señora, sólo acompaño a Courtney - aclaró Matt.
-Ese es un buen detalle, toma lo que quieras muchacho. Los estaré vigilando.
-No es necesario, yo me iba.
-¿Por qué?
-Tengo que cubrir el horario nocturno.
-Es una pena, gracias por venir de todas formas.
-De nada.
-Soy Jawara Diallo, muchacho, ven cuando quieras.

Matt asentó e hizo un ademán para indicar que se marchaba, luego miró a Courtney seriamente.

-¿Podemos hablar?
-Matt si es por esto, quiero pedirte una disculpa.
-¿Te parece ir afuera?

Ella contestó que sí y ambos salieron juntos, colocándose en la banqueta, en donde nadie los veía.

-Matt, lo siento, no quería que esto pasara, no creí que mi familia te trataría así.
-Estoy confundido.
-Lo sé, es que no les había presentado a nadie, no lo tomes a mal.
-Courtney, ¿por qué no me dijiste que hablaste con tu familia acerca de mí?
-Es que no imaginé que me habían mal entendido.
-No sé qué decir.
-Perdóname, es que me preguntan sobre lo que hago en el hospital y cuando les dije que te encontré, se entusiasmaron.
-Acepté venir porque comprendo que a veces la familia pregunta porque una mujer como tú no sale o no conoce a nadie pero esto fue demasiado.
-Matt, no creí...
-Courtney ¿qué pasa? ¿por qué todos piensan que seremos pareja?
-Tal vez porque mis amigas, mis primas y mi hermana menor ya se casaron o tienen hijos y yo llevo seis años sin nada de novios o amigos; apenas tengo veintisiete años, pero por una razón que no encuentro, eso me empieza a incomodar.
-¿Y les dijiste que ...?
-Qué me caes bien... Una vez se me salió decir que creo que eres lindo, pero nada más.
-¿Cuánto me conoces?
-Sé que eres algo adicto al trabajo, te gustan las manzanas y no ... Fuera del quirófano, no sé más.
-Exacto y yo tampoco sé como eres.
-Matt...
-Courtney, no creas que no me halagas.
-¿Qué?
-Sé que yo te gusto, eres muy obvia.
-No...
-Deberías cuidar más tus apuntes cuando te pongas nerviosa.
-No puede ser.
-En realidad, me di cuenta antes.
-¿Cuándo?
-Bérenice me abrazó y tú estabas ahí.
-¿Ella te atrae todavía?
-¿Por qué eres tan insegura?
-Perdón, Matt, esto no debió pasar.
-Courtney, creo que eres bonita.
-¿Lo crees?
-Sí, tienes ojos grandes, sonríes mucho, eres inteligente.
-Gracias.
-Pero...
-Oops.
-Courtney, ¿por qué no nos conocemos primero? ¿Por qué parece que estás desesperada por mí? Te veo casi diario desde hace dos meses pero ninguno de los dos ha hecho algo por dar el primer paso y las personas normales conversan de cualquier cosa que no sea su trabajo, tienen citas ¿entiendes?

Ella afirmó.

-Courtney, me gustas, pero tomémonos un tiempo, volvámonos amigos, si después se da algo más, qué bien, pero si no funciona, tampoco pasa nada. No te impacientes ni te presiones, intentemos ir poco a poco.
-Matt, no tomes esto a mal.
-Comprendo lo que sucede, pero no estoy preparado; no es personal, tuve una relación importante antes de cruzarme contigo y no quiero acelerar nada.
-Lo sé.
-Courtney, sólo puedes estar segura de que me agradas y sí me gustas, en serio sí.

La mujer apretó un poco los labios, pero no agregó más, quizás porque la voz se le había ido y Matt Rostov se aprestaba para regresar al hospital, pero él se daba cuenta de que ella estaba a punto de llorar.

-Me gustas, es real - pronunció el hombre y besó la mejilla de Courtney para dejarlo claro. Ella apenas percibía el sonido de la música.

*I know your birthday is in few days but I've been so inspired by the performance at TEB and this is my way to say "Merci monsieur Bourzat, joyeux anniversaire!".


Glosario básico:
Gastronomía senegalesa.
Bissap
Índice clínico de gravedad en pancreatitis aguda: BISAP.

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