domingo, 1 de marzo de 2015

El día de un no (Unwell)


Freema Ageyman interpretando a la doctora Martha Jones en Dr. Who / Imagen cortesía BBC.

Courtney Diallo se dirigía a Pediatría cuando vio a Bérenice Mukhin con su bebé en brazos y a Matt Rostov expidiendo una receta para combatir un ligero catarro, así como platicando sobre los cuidados a seguir. Poco después, ambos se aproximaban amigablemente y él abrazaba primero al paciente y después a la mujer sin que se incomodaran o molestaran.

-"¿Por qué me gustará la inmolación?" - pensaba Courtney antes de pasar por delante con tal de observarlos mejor y descubrir que ni atención le ponían aunque se aferrara en pensar que era porque estaban ocupados y el bebé estornudaba con un poco de insistencia - "Deja a Matt trabajar, insiste luego" - se dijo y se fue por allí, imaginando que después él la seguiría y mínimo la saludaría.

A partir de la fiesta en Láncry, Courtney Diallo y Matt Rostov se evitaban mutuamente y solían sentirse incómodos si se topaban en un corredor o en urgencias. Tampoco se hablaban en los elevadores y si llegaban a verse de lejos, nada sucedía. A ella le daba por llorar a momentos sin comprender el motivo.

-"No debí llevarlo a casa" - se reprochaba de pronto, pero luego se acordaba de que por su entusiasmo realmente había creído que él le correspondería con cierta prontitud y por tal, había mencionado su nombre en la cena familiar. Lo más probable era que lo hubiese ahuyentado pero, ¿por qué le dijo que ella le gustaba? ¿para salir del paso? ¡Que alguien le explicara! Si no le interesaba, lo mejor era confirmárselo en lugar de darlo todo por sobreentendido, a costa de pensar que él no la merecía y que era un cobarde incapaz de decir verdad alguna, además de patán... Pero luego recordaba que antes de semejante situación, él solía buscarla, regalarle manzanas y hacerle la charla; ahora sólo parecía sorprendido de verla de vez en vez, tal vez tímido y cuando le decía "hola" seguía siendo amable, además de cederle el paso.

Poco antes de abandoner el larguísimo corredor de cuneros, Courtney se encontró con una colega que ni siquiera la notó. ¿Cómo iba a hacerlo? Si aparentemente Matt Rostov había comenzado a coquetear con ella y los demás doctores habían dejado de existir en automático. O quien sabe, tal vez guardaba un rencor personal o.... Mejor no saber, preferible concebir que Matt se había ganado la indiferencia, que no volvería a tomarlo en cuenta aunque se tentara.

Pero a Courtney le brincaba el hecho de que no había entregado su corazón, que no sentía nada que implicara algo, que no conocía a Matt Rostov lo suficiente para sufrir porque no estaba herida en realidad, que ninguno estaba obligado a continuar o resucitar siquiera el intento de amistad que tuvieron, que no poseían deudas entre sí. De reflexionar con claridad, lo cierto era que nunca pasó nada y que esa misma nada resultaba conveniente.

-¡Doctora Diallo! - le llamaban por ahí, pero ninguna persona era Matt y mucho menos era interesante lo que le pedían o le comentaban. Pero la noche era así cuando terminaba su turno y recordaba dejar su uniforme en el vestidor para que la chica de limpieza lo lavara y le añadiera suavizante floral. Las otras chicas se ocupaban de sus teléfonos y de quejarse del trabajo cuando ella tomaba un baño y mientras las demás presumían de sus planes, Courtney apenas imaginaba lo que su madre preparaba por cena y el nuevo pretexto del por que no tenía pretensiones de salir a disfrutar lo que fuera. Incluso, en la puerta del hospital algunos se despedían sin incluirla en la conversación.

-"Qué día... Y mi primo no ha llegado, que bien" - caviló al tomar su bicicleta y preguntarse por que no sabía usarla antes de tomar camino y marcharse con la cabeza baja, soñando de nuevo con que a Matt Rostov se le ocurriría alcanzarla, pero dando la vuelta, se percató de que él se colocaba en la banqueta próxima, pero no se movía.

 Aparentemente la relación había terminado antes de empezar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario