domingo, 17 de enero de 2016

Bérenice y su pequeño secreto


Pour Jean Dujardin!

Ante la noticia de su embarazo, Bérenice Mukhin y su familia habían decidido ir a celebrar al parque De Gaulle e invitaron a Kovac para pedirle que fuera el padrino. El bebé Scott estaba disfrazado de pirata.

-¡"Pata de palo" Scott se apodera de la armada de Cocodrilo Drake! ¡Hay un enorme tesoro! - gritaba Bérenice mientras el pequeño intentaba sostener un muñeco en forma de cocodrilo y se divertía con un barco de peluche - ¡Nuestro valeroso capitán ha derrotado a su primer enemigo y reparte el botín!
-¡Hey, ya van a estar las salchichas! -anunciaba Luiz.
-¡Ya vamos! ¡Es que Scott recibió un tesoro!
-¿Qué se ganó?
-¡Derrotó al temible Cocodrilo Drake y se quedó con su oro y su tripulación!
-¡Bien hecho, Scott!
-¡Cuando sea más grande se unirá a otros niños y cazará más piratas!
-¡Su hermano será el segundo al mando y le dirán "el tuerto Bashir" aunque no sea tuerto!
-¿Pero si es niña?
-¡Será "Jeanette la pistolera" y conseguirá muchos barcos!
-¡Sí! ¡Y con Scott dominará los mares!

Bérenice besó la cabeza de su bebé y se incorporó para ver lo que Luiz y Kovac habían preparado, sin tener reparo de probar enseguida la ensalada de pimientos.

-¿Me dejas darle de comer a mi nieto? - le dijo Roland Mukhin y ella accedió encantada - Hoy quiero que te diviertas y abraces a Luiz.
-Pero él está asando la carne y las papas.
-Entonces dale un poco de ponche.
-¡Tienes razón! ¡Se merece que lo consientan!

La joven servía un vaso y le guiñaba un ojo a Luiz mientras Kovac colocaba un par de aderezos al centro de una mesa y sonreía por ver a todos felices. Alrededor, había muchos niños jugando y sus padres en picnics, por lo que no le fue raro que cerca de ellos, estuviera instalada otra parrilla y una familia decorara los árboles cercanos con globos. Al igual que los Mukhin, festeban la llegada de un nuevo integrante.

-¡Se me olvidó traer confeti! - confesó Bérenice - Les habríamos ganado en la competencia de adornos bonitos.
-Pero sería raro con tanto peluche y un niño vestido como pirata - respondió Luiz .
-A lo mejor tienes razón ¡pero trajeron pastelitos azules y rosas!
-Nos vencieron por nocaut.

Kovac continuaba riéndose por la actitud de sus amigos cuando reparó en que conocía a sus vecinos e identificó a Maddie Mozer entre los invitados. La hermana de Lleyton Eckhart, Alisa, presumía su reciente ultrasonido y anunciaba que su parto estaba programado en dos semanas.

-¿Me pondré igual cuando tenga a mi bebé? - comentó Bérenice entusiasmada.
-Cuando Scott llegó a la casa no parabas de consentirlo.
-Pues serán dos niños felices ¡me llevo esto!

Bérenice sacó del fuego una papa gratinada y la sirvió en un plato, dirigiéndose a la futura mamá que recibía regalos de sus parientes.

-¡Hola! ¡Felicidades por su bebito! - se presentó.
-Gracias.
-Le he traído una papa, ¡que la pase bien!
-Qué linda, ¿no quieres un panquecito?
-Uno azul, es que creo que va a ser niño.
-¿También estás embarazada?
-Tengo un mes.
-Mucha suerte.
-Gracias, adiosito.

Bérenice se dio la media vuelta y volvió a su sitio, contenta por lo que había visto e imaginándose con un gran vientre y ropa de maternidad.

-¡A Scott le gustará salir de paseo conmigo mientras esperamos a su hermanito! - exclamó y rápidamente tomó una salchicha para calmar el hambre.

Al mismo tiempo, en la fiesta de junto, Maddie Mozer felicitaba a Alisa y le aseguraba que Lleyton no tardaría en llegar, que el trabajo lo mantenía distraído. La familia Eckhart, a pesar de todo, mantenía la esperanza de que Lleyton y Maddie volverían a casarse.

-Mi hermano y tú van juntos a todos lados - comentó Alisa.
-Asuntos de la fiscalía, nada más.
-Pero siempre van a comer y de compras.
-Tu hermano anda en la luna, lo salvo de sí mismo.
-Hacen una pareja hermosa.
-Nunca fuimos pareja.
-Lo quieres, Maddie.
-¿No te han dicho? Salgo con un juez.
-¿Qué?
-Si vine aquí es porque me invitaste y eres una amiga pero tu hermano quedó atrás.
-Bueno, supongo que él tendrá una novia pronto.
-Con tantos procesos en la corte, lo dudo mucho.

Aquella charla no iba a durar más y ambas mujeres se contentaban con ver a los chicos que corrían en torno suyo, a las niñas que jugaban con pelotas y a los bebés que dormían, pero la risa y el atuendo del adorable Scott eran lo suficientemente llamativos para que voltearan hacia él y constataran que su madre se derretía por darle abrazos.

-Me dieron ganas de ponerme un parche en el ojo - bromeó Maddie y pensaba en Lleyton, quien intentaba olvidar a Bérenice o eso le había confesado recientemente mientras bebía whisky en otra comida familiar. El reciente embarazo de la joven y su repentina amistad con Kovac lo tenían un poco desalentado y con la llegada de un nuevo sobrino se sentía un poco presionado para considerar que era hora de buscar una compañera y sentar cabeza.

-¿Por qué nadie se acordó de Kovac en las invitaciones? - se sorprendió Alisa Eckhart al confirmarlo presente en el parque - Siempre ha sido un gran amigo.
-Creo que tiene otro compromiso.
-¿De dónde conocerá a la chica pirata y su bebé?

Maddie no quiso decir que Kovac era frecuente visitante en una cantina y que Bérenice trabajaba en el lugar.

-No importa, hay que llamarlo.
-¿Para qué?
-Ay Maddie ¿No te gusta Kovac? ¡A todas las mujeres de mi familia les encanta!

Maddie se rió y aguardó a que un sonriente Kovac se acercara afectuosamente.

-Alisa, qué gusto verte.
-Kovac ¡cómo has cambiado! ¿Qué te hiciste?
-Tomó más agua y me enfiesto menos... Señorita Maddie, qué placer saludarla.
-El placer es mío - replicó Maddie.
-¿Y Lleyton?
-Ni te esfuerces Kovac, ya sabes que él trabaja demasiado.
-Deberían prohibírselo de vez en cuando ... ¿Celebran un baby shower?
-Alisa quiso un día de campo.
-Está muy bien, yo vine con unos amigos, seré el padrino de su hijo.
-Si quieren, podemos hacer una sola fiesta - sugirió Alisa.
-Iré a preguntar.
-Estás invitado, Kovac.
-Gracias.

Kovac se apartó cortésmente y enseguida preguntó a Luiz si estaba de acuerdo en compartir parrilla con los Eckhart. El muchacho no dudó en aceptar y Bérenice juntó enseguida a Scott con los bebés que convivían en el pasto para jugar con ellos.

La familia Eckhart era numerosa, repleta de niños de hasta trece años que cada fin de semana se reunían para jugar y festejar cumpleaños y muchos adultos que se frecuentaban. Quizás por ese motivo, la presencia de Lleyton Eckhart era valorada y sus sobrinos ansiaban convivir con él las raras ocasiones que podían. Ese día preguntaban si andaba cerca sin cesar, aunque Luiz con su cabello y su habilidad para devolverles el balón mientras cocinaba los mantenía encantados. Roland Mukhin procuraba no despegarse de Kovac para no perderse de nada y se mostraba muy alegre de que los Eckhart lo saludaran y le ofrecieran de sus bebidas o tuvieran la amabilidad de preguntarle si estaba cómodo.

Sin embargo, Bérenice no prestaba su atención a la fiesta. Ver tantos chiquillos juntos y curiosos la conmovía, dándole ideas de como sería la cara de su futuro hijo y si tendría muchos amigos. También se alegraba por Scott, que cosechaba halagos por su camisa pirata mientras ella se imaginaba que los bebés eran la tripulación de un poderoso galeón. Los presentes creían que era un lindo juego y que Bérenice era una experta en volver risueños hasta a unos gemelos que eran difíciles de calmar.

-¡Lleyton! - exclamó Alisa Eckhart pasada una media hora. Los sobrinos lo rodearon enseguida.

-¡Lleyton, creí que no venías!
-La oficina, ya sabes.
-Todos te queríamos ver.
-Te traje un regalo.
-¿Un pirata?
-Lo vi en una tienda, me gustaría que mi sobrina o sobrino lo tengan.
-¿Se pusieron de moda? Es que Kovac vino con unos amigos suyos y el bebé que traen está de pirata y tiene un montón de juguetes.
-¿Kovac?
-Decidimos comer juntos ¿quieres una salchicha?
-No, gracias... ¿Qué está preparando tu marido?
-Pollo asado ¿eso está bien?.... Lleyton ¿qué pasa?
-Kovac.
-¿No era tu amigo?
-Sí, es que no lo esperaba.
-Maddie fue con él, deberías ponerte celoso.
-No puedo creer que Bob Patiño esté aquí.
-¿Quién?
-El del pelo enredado.
-Se llama Luiz, vino con su mujer y su suegro, le pidió a Kovac ser el padrino de su nuevo bebé ¿Tienes alguna idea de dónde se pudieron haber conocido?
-No sé.
-Es que se nota que no son de Poitiers o Nanterre.
-Kovac es sociable.
-Aguarda ¿de dónde ubicas a Luiz? Hasta le pusiste un apodo.
-Del hospital, cuando mandé buscar a Sergei Trankov.
-Qué mundo tan chico. Su mujer está con los pequeñines, parece que les dio algo porque no lloran, qué alivio.

Lleyton observaba a Luiz y a Kovac seriamente, al tiempo que sus sobrinos intentaban sujetarlo para que conviviera con ellos.

-Niños, en un momento voy... No se desesperen, denme un minuto, les paso la pelota pero déjenme saludar a los demás, ahí va... ¡Ay por dios, lo siento!

El grito llamó la atención de todos y Lleyton sostuvo a Bérenice Mukhin que colocaba sus manos en el rostro y se arrodillaba en consecuencia.

-¿Estás bien?
-Me duele la nariz.
-Apriétala de arriba para que no te salga más sangre.
-Fue una gotita.
-Perdón, no te vi, sólo quise poner a jugar a los chicos.
-¡Me diste un balonazo!
-Sin querer, lo juro.
-Jajajaja, ¡me rebotó la cabeza!
-Disculpa, Bérenice.
-Al menos no fue Luiz, ¡habría roto algo!

Kovac, Luiz y Roland se acercaron, preguntando en el acto si nada malo ocurría.

Kovac, lleva a Scott a asar salchichas - dijo Bérenice - Luiz ayúdame a levantarme, estoy bien. Papá, ¡sobreviví a un súper balonazo! El señor Lleyton es muy fuerte.
-De verdad, perdón, no quise lastimarte.
-No me duele.
-Toma asiento.
-¡Luiz y Kovac podrían llevarlo a jugar fútbol, señor Lleyton!
-De ninguna manera, Bérenice. Discúlpame por haberte golpeado, no tuve cuidado y estás embarazada.
-Me siento mejor.
-Le ofrezco disculpas, Bob Patiño.
-Se llama Luiz.
-Olvido su nombre a menudo.
-No se preocupe, mi cabeza de palmera se contenta rápido ¿ya vio a Scott?
-El niño se ve muy bien.
-Gracias, es que le buscamos un lindo disfraz.
-¿Sabes? Te hice caso con lo del pirata.
-¿Qué?
-Con lo del juguete para el hijo de mi hermana.
-No me acuerdo.

Bérenice y Lleyton se sonrieron mutuamente, provocando que Roland Mukhin se apartara y se llevara a Luiz con la excusa de que Scott no podía estar solo.

-Ella estará bien.
-Pero casi la tiran.
-Esto es algo que los dos pueden resolver, tú y yo tenemos que vigilar al bebé.

La chica sólo dijo que estaría perfecta en unos minutos y Luiz accedió a alejarse un poco, aunque aun se notaba preocupado.

-¿Llamo a un médico? - prosiguió Lleyton.
-Ya se me pasó.
-Conseguiré algodón.
-Mire, terminé de sangrar, le dije que era cosita de nada.
-Cuánto lo lamento, qué descuido.
-Ríase, nada pasó.
-Bérenice me gustaría compensarte.
-No diga eso, no exagere.
-¿Qué?
-Se presiona mucho por todo, relájese. Es un día de campo, todo está bonito, nadie piensa en ...
-¿En qué?
-Sí hará algo por mí.
-¿Qué te gustaría?
-Vamos a comer hot dogs juntos.
-Ah... Mmm, no los pruebo desde hace diez años, tal vez más.
-Uno.
-¿Tienes pepinillos?
-¡Son mis favoritos!

Lleyton miró a Bérenice fijamente y le ayudó a incorporarse, yendo de su mano apenas un metro, porque ella se detenía y un poco cabizbaja, lo soltaba y guardaba sus manos en los bolsillos de su pantalón.

-No es buena idea, señor Lleyton.
-¿Pasa algo?
-Es por Luiz, no me agradaría que estén juntos.
-¿Es celoso?
-No, pero no es bueno que tenga a los dos allí, no me sentiría feliz.
-¿Tienes un problema?
-Señor Lleyton... Creo que debería irse.

Bérenice miró al lado opuesto y Lleyton se quedó contemplándola con intriga, ansioso por una respuesta a pesar de no cuestionar ni dar pie al rechazo. Era probable que el balonazo realmente la hubiera enojado pero se notaba que no iba por ahí. Ella volteó y con el rostro apenado, se hizo de la palabra.

-De verdad iba a elegirlo a usted, le iba a decir pero no jamás va a funcionar.
-¿De qué hablas?
-Además, conocí a Luiz primero y realmente me gusta; con usted me pasa que no entiendo la mitad de lo que sale de su boca.
-Ahora el que no comprende soy yo.
-¿Lo escucha y lo ve? Yo quería irme con usted.
-Bérenice...
-Pero no puedo fingir que lo entiendo y con Luiz cualquier locura suena bien y nunca nota mis tonterías.
-¿Por qué me estás diciendo esto?
-Usted se iba a desilusionar, Lleyton. Prefiero terminar con esto para que no camine por donde paso.
-No he visitado la cantina.
-Tarde o temprano, regresaría.
-No lo sabes.
-Y ayer en la tienda se me acercó y me di cuenta. Luiz es el indicado para mí, dejémoslo así... Pero usted me gusta y pensé por varios días que podía ser posible. Yo sólo quería decírselo, no me busque más.

Bérenice sonrió aliviada y dio la media vuelta, yendo con Luiz para abrazarlo y ponerse a tararear cualquier cancioncilla que recordaran de inmediato. Lleyton, por su lado, se mezcló con su familia y se abstuvo de ver a la chica a instantes, finalmente cediendo cuando comprobó que ella era feliz con su "cabeza de palmera" y no sufría por temor a decepcionarlo.

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