sábado, 2 de enero de 2016

Con la familia del desierto (La esperanza, El cuento de Palestina IV)


¡Feliz 2016!

Ilya Maizuradze había salido de Belén y se hallaba a un costado del camino que iba de Jerusalén este a Ramallah. Abdellatif Nazrallah lo había alcanzado.

-El desierto llama y lo único que se puede hacer es acostarse en la arena y mirar las estrellas.
-Sobretodo cuando no se es bienvenido.
-Más bien cuando se escapa de un amigo fastidioso.
-Me disculpo por ponerle la pistola en la cabeza, fue una escena innecesaria.
-Ya se me olvidó, señor Nazrallah.
-¿Qué asunto le trae a Belén?
-La custodia de Válerie, es momento de firmar los papeles.
-Arreglémoslo de una vez.
-¿Va a consentir así, sin preguntar?
-No hay nada que se pueda negociar.
-Eso es muy cierto, no depende de mí.
-Las condiciones son algo que yo no puse.
-He traído los pasaportes que prometí.
-¿Cómo saldremos de Belén?
-Los israelíes no pueden decir nada, son cortesía del gobierno ruso.
-¿Cómo ha logrado...?
-Agradézcale al tío Putin.
-Por favor.
-A veces se despierta de buenas.

Abdellatif Nazrallah acercó su linterna y suscribió los documentos que el teniente Maizuradze le daba. Poco después, ambos compatían tabaco y contemplaban el cielo oscuro.

-Si muero, Válerie se va con ustedes.
-¿Pero es en serio lo de la guerra?
-Mientras su yerno se quede aquí...

El teniente Maizuradze continuó fumando tranquilamente.

-Válerie no conoce a sus abuelos ni sabe quien fue su madre ni su padre ¿Cómo tomaría saber la verdad?
-¿Cree que no he pensado en eso? Le he escrito una carta y se la enviaré al irme de aquí. Va a odiarme pero no podrá decir que le menti, si acaso me creerá un canalla.
-Maizuradze, sabemos que lo es.
-Uno que tiene demasiado que explicar.
-¿Cómo están sus hijos?
-Viktoriya gana medallas en la gimnasia y me conformo con que Anton haya pasado de año, como que la escuela no se le da... Bueno, a ningún Maizuradze.
-¿Y los demás?
-¿Cumber, Hugo y Maxim?
-Al menos los reconoce.
-Cumber trabaja en un café, Hugo juega fútbol y Maxim vive en Japón, es el único que todavía tiene fe en los estudios pero tampoco es brillante.
-¿Válerie?
-Ochenta puntos en cada examen.
-Al menos acabará la secundaria
-Cuente con ello.

Abdellatif Nazrallah tomó la maleta del teniente Maizuradze y se levantó rápidamente.

-Venga a mi casa.
-Casi me mata.
-Hasta para Allah el rencor es insano.
-Debo irme, estoy esperando alguna camioneta o lo que sea para pasar a Jerusalén y tomar el primer vuelo.
-¿A Rusia?
-A Francia.
-¿Por qué?
-Llamó Anton, mis hijos estuvieron en el tiroteo y Vika por coincidencia ¿vio las noticias?
-¿Qué dice?
-Mi esposa me ha dejado y se marchó a París con los niños. Estaban caminando cuando un tipo salió a dispararle a todos y Anton se lastimó, se fracturó un par de costillas; a Válerie no le pasó nada pero a los tres los internaron en Saint Denis.
-Con toda la arrogancia del mundo usted dijo que Válerie estaría más segura que aquí en Belén.
-El mundo ya es igual de peligroso para todos.
-Mentira sobre mentira.
-No lo es más.
-¿Por qué su mujer le abandona, Maizuradze?
-No le incumbe, Abdellatif.
-De no ser por eso, su hijo y mi nieta no habrían acabado en París.
-La historia de toda la vida.
-Sinvergüenza ¿cómo se llama la nueva novia?
-No tengo una relación.
-El matrimonio se le terminó por algo.
-Soy un hombre viejo y la mujer que me encandila está esperando un hijo del marido; de todas maneras me había rechazado.
-Válgame la decencia.
-También a ella la contacté por la tarde, después del susto ya está mejor y es que también le tocó estar presente en esa balacera.
-Me alegra que no le corresponda.
-Es una dama prudente, recatada; nunca traicionaría a su esposo ni le abandonaría por un desliz o un amor nuevo. Es de las que ya casi no hay.
-Entonces a usted le gusta por difícil, más que por bonita o joven.
-Puede ser, sí.
-Converse con su esposa y arregle sus problemas, le saldrá más barato.
-Cecilia no me escucha.
-Las mujeres se cuadran cuando el hombre les habla fuerte.
-Por debajo del agua, ajustan cuentas.
-¿Por qué en las reuniones femeninas o los mercados, siempre llega un hombre a poner orden?
-Las mujeres son distintas en este siglo.
-Claro que no Maizuradze. La mujer gobierna la casa, la cartera y los hijos, el hombre se deja hasta que surje un desorden y luego de saldado, vuelve a los deseos de la señora ¿Acaso usted no se enfrenta a puños con quienes ofenden a su familia o con un tipo que se comporta como botarate? Esa es la labor del hombre, ir por el mundo a pelear, como en la naturaleza se manda al macho de cada especie. Ni se diga cuando las mujeres escandalizan y nadie las calla; ahí siempre aparece un varón a meter cordura, por eso el mundo no ha empeorado como para replicar Troya.
-El mundo es más cruel en estos tiempos.
-Menos inocente, es todo. La humanidad está y estará en guerra siempre, pero no porque la paz no exista, sino porque se desespera de ser como es. Se lo dice un palestino que padece a diario y que de repente sucumbe y huye, aunque sobrevivió a Sabra y volvió a su tierra cuando su propia hija se venció a sí misma, apoyó las Intifadas a pesar de su fracaso y perdonó y perdonará aunque la bala se interponga. En Chechenia usted no encontrará a los viejos enemigos, todos se han ido, así como yo a nadie pude pedirle ayuda. La vida es violenta y en el desierto se aprecia mejor el drama que vendrá y un hombre sabio, auténticamente sabio, viene a ver las estrellas en lugar de enfrentar serpientes y ocultarse como los pobres de espíritu que esconden armas y planean matanzas escudados en la oscuridad y el arena. Un caballero pelea de frente, planea de día y en la noche se tira a ver la belleza que la muerte no tiene derecho de privarle.
-¿Quiere decir que me ha perdonado?
-Tantas palabras para algo tan simple son necesarias. De mujeres y guerra vive el hombre y de Dios y de filosofía. Lo demás son adornos, llámense arte, deportes o felicidad, recuérdelo siempre.
-He vivido de mujeres y guerra, pero me importa ser feliz y lograr la paz.
-Lo que usted quiere es que no le descubran sus infidelidades añejas.
-Cecilia me asesina y la madre de Vika me resucita para matarme de nuevo.
-¿Por qué lo hizo?
-La madre de Maxim me gustaba, la de Hugo era aventurera y la de Cumber me amó siempre.
-Sinvergüenza.
-Pero no me arrepiento, mis hijos son lo más sagrado que tengo.
-¿Qué hay de Vasily?
-Comencemos a pensar que sin él, no tendríamos a Válerie.
-Cuando un hijo sale mal, se siente una deuda.
-La que siempre tendré con usted.
-Vamos por maqluba.
-Abdellatif...
-Con ver a Válerie una vez me daré por pagado. Su amigo lo espera de todas formas.
-¿Vladimir Vladimirovich?
-El dizque presidente.
-El presidente, dirá. No me meto con él, es muy talentoso con lo que hace.
-¿Por qué vino aquí?
-Me necesita y le simpatizo. Vamos con Vlad para que me diga como están las cosas en París, espero que no tan graves.
-Compartimos la esperanza, Válerie necesitará a su familia.
-Venga conmigo.
-No sin los demás.
-Su yerno no puede salir si quiere vivir libre.
-Todos deberán acompañarme. Una familia nunca se separa aunque la fuerzen.
-Pero a veces se desplazan por su lado.
-Al final se juntan, es verdad universal.
-En la tumba.

El teniente Maizuradze se incorporó con una sonrisa y acompañó al señor Nazrallah de vuelta a Belén, pensando en que quizás el ejército le daría licencia de unos días libres más. La noche palestina y sus luces le invitaban a pensar que su futura misión en Chechenia se terminaría pronto.

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