viernes, 30 de diciembre de 2016

Las noches de Mónaco: La hora de estar juntos.


La comida por la recaudación estaba terminando cuando Yuko pasó al tocador para lavarse las manos y retocar su maquillaje. Apenas pensaba revisar sus mensajes para llamar a Thorm Magnussen cuando un hombre la tomó por el cuello y la arrastró hacia la calle, azotándola en el pavimento.

-¡Te ordené que me avisaras todo! ¿Qué hace mon princess con ese idiota? ¿Dónde lo conoció? ¡Contesta, maldita perra!

Yuko se cubrió la cara y comenzó a llorar.

-¡Responde estúpida!
-¡Lo conoció ayer! ¡Carlota lo conoció ayer!
-¡Eso ya lo sé!
-¡Fue aquí en el club!
-¿Qué estaban haciendo?
Andereas se perdió y Carlota fue a buscarlo! Marat nos ayudó.
-¿Por qué?
-¡Él quiso ver a Carlota para la recaudación!
-¿Qué?
-El señor Safin se enteró de la caridad y quiso llevar a Carlota, no sé por qué.
-¡Idiota inútil!
-¡El señor Ricardo no quería venir, Carlota insistió!
-¡Me averiguas qué pretende el idiota de Safin o el negocio de tus padres quiebra!
-¡Está bien, le llevaré mi informe en la mañana!
-Aprovecha que vienen saliendo ¡Lárgate ya!

Yuko se levantó llorando y corrió donde Carlota, que en ese momento conversaba con Marat en voz alta mientras descendía la escalinata del country club.

-¿Entonces te vas mañana?
-¡Sí!
-¡Diviértete en Italia, Carlota!
-Spasibi, spasi..... ¿Cómo era?
-Spasibo.
-Gracias Marat.
-¿Bebiste vino?
-¡Tal vez una copa!
-Arrastras la voz.
-¡No!
-¡Te estoy escuchando!

Los dos experimentaban un ataque de risa y detrás Tennant Lutz declaraba que nunca había visto a Carlota borracha.

-Carlota y Marat, no se adelanten - ordenó Ricardo, cansado como para ceder un poco y dejar que el joven Safin se quedara con ellos un poco más.

-Me agrada tu novio - declaró Adrien.
-¡Que nada que ver! - contestó Carlota.
-Paren con eso - ordenó Ricardo y vio a Yuko aproximarse con la cabeza baja. Miguel la notó triste.

-Señor Ricardo ¡perdón por salirme de la cena! - exclamó ella abrazándolo. Yuko parecía mareada pero prefirió susurrar al oído de él:

-"Señor, tenemos un problema"
-"¿Cuál?"
-"El general Bessette me envió a espiarlos"
-¿Qué?
-"Disimule, él cree que le tengo miedo"
-"¿Usted trabaja para Bessette?"
-"Sí y no, en el camino le explico".

Yuko se calmó y fingió cierto grado de ebriedad y de hambre mientras los demás comentaban como les había ido en la cena.

-Carlota no paró de bailar - inició Marat - Me dejó cansado.
-Carlota agota a sus novios.
-¿Eres Adrien, verdad? Tu hermana ni siquiera puede ser mi novia.
-Yo me comí sus flanes mientras daban vueltas.
-Si todo tiene el tamaño de un timbre postal....
-¿Oyeron? Marat piensa como un Liukin.
-¿Carlota, de verdad bebiste una copa? - intervino Ricardo.
-Tal vez .... ¿Dos o tres? - respondió ella.
-Te di permiso de una.
-Tenía sed y nadie me sirvió agua y además me quedé hambrienta.
-Hay que conseguirte café.
-Oye papá ¿por qué Tennant y tú estaban rechazando el vino blanco?
-Por corriente - admitió Tennant - ¿No bebiste de ese?
-Sólo tinto.
-Ese era bueno.
-Sabía a dulce de rosas.
-¿Pensaste que era jugo? - preguntó Marat perspicaz.
-¡Sabía como uno que venden en Tell no Tales y la botella era igualita!
-¡Estás ebria! - se burló Andreas Liukin.
-¡Cállate idiota!
-Calme señorita - dijo Miguel Ángel.
-¡No te vi donar a la caridad, Miguel!
-Pero lo hice, señorita; lástima que no se recaudó mucho.
-Lo había olvidado ¿cuánto se juntó?
-Tres millones - replicó Marat.
-Es una miseria, malditos capitalistas.

Los Liukin rieron al unísono. Las palabras de Carlota sonaban graciosas por la ironía, por su aspecto, por cómo era, incluso Marat apenas podía creer que tal chiste proviniera de ella.

-Será mejor si nos vamos - sentenció y la colgó de su brazo para que los demás lo siguieran.

-¿Vamos al hotel? ¡Me quiero dormir! - exclamó Andreas.
-¿Ahora el muchachito quiere dormir? ¡Primero vas a devolver lo que ganaste en el casino y pagar lo que me debes!
-No te azotes, Ricardo.
-¡No me faltes al respeto que soy tu padre!
-¡Tengo hambre! - gritó Adrien - ¡Esos capitalistas prometieron darme comida y me mandaron a .....!
-¡Cállate Adrien!
-¡Tengo hambre, papá!
-En el hotel comes algo.
-¡La comida sabe a cartón en la basura!
-Lo sé pero ningún lugar familiar o decente está abierto a las diez de la noche.
-Yo conozco uno - dijo Yuko tímida - Es un local de sushi en Montecarlo.
-Se cuál es, hay una banda transportadora en todo el local, nunca he entrado - añadió Marat.
-Adrien no come pescado - aseguró Ricardo pero el chico se cayó por la risotada.

-¡Que no como pescado, qué tontería! ¡Jajajaja! - reveló Adrien.
-Levántate.
-Nada más no me como lo que pesco, jajajaja, hasta lo regreso, jajajaja.

Marat recogió al niño.

-¿Te gusta pescar? A mí también.
-Carlota ¿tu novio me puede llevar por peces?
-No es mi novia, ya quedó claro.
-¿Pero lo va a ser?
-Ponte a pensar en comida.

Yuko se animó un poco y dio pasos más ligeros, adelántandose y guiándolos por la gran avenida que conectaba casi todos los vecindarios de Mónaco, advirtiéndoles que los clubes nocturnos escupían gente y no se separaran. Miguel y Tennant escoltaban a Andreas para evitar que volviera a escapar y Ricardo miraba a todos con gran atención, reconociendo en su interior que la idea de cenar le seducía sobremanera. Sin embargo, no tuvo tiempo de detenerse cuando comenzaron a toparse con los turistas fiesteros, mismos que formaban una multitud en torno a un local de moda con temática neón. Un grupo de ellos los invitaban a parrandear y alguien vomitó sobre los zapatos de Marat, además de robarle el saco y la corbata de moño.

-¡Qué asco, por Dios! - externó Carlota tapándose los ojos, sin perder la sonrisa.
-En un descuido harás lo mismo.
-Claro que no.
-Perdí los zapatos y los calcetines.
-Hay un bote de basura aquí.
-Ahora voy descalzo.
-Tengo gel, limpia tus manos.
-Muchas gracias, Carlota.

Contemplarlos reír ocasionaba que Tennant se cuestionara que tenía que hacer para que la joven Liukin le volteara a ver al menos una vez.

-Hay que subir dos calles en esta esquina - llamó Yuko y señaló la puerta del restaurante. Adrien pasó a su lado corriendo y los demás lo imitaron; Ricardo en cambio se quedó junto a ella.

-Bueno, Yuko ¿Ahora sí me va a decir que hace con Andrew Bessette y por qué tuvo el atrevimiento de acercarse a mi hija?
-¿Tan al garano?
-Usted se nos acercó tan fácilmente, por un momento le creí que viajaba sola, pero debí ahuyentarla igual que a una plaga.
-Trabajo para el general Bessette desde hace trece años, inicié como asistente contable de un casino que él tenía en Tokio.
-Al parecer fue muy buena.
-Le llevaba las cuentas y auditaba los casinos en Niza hasta que....
-¿Hasta qué?
-¡Qué susto!
-Usted empezó.
-Un día el señor Bessette llegó a la oficina y me dijo que estaba interesado en una niña llamada Carlota que era novia de su hijo.
-¿Interesado?
-Me mandó llenarla de regalos y no sé cómo pero cuando supo que ustedes se mudan, me envió para averiguar dónde.
-¿Qué tanto sabes de mi hija?
-Todo.
-¿Qué es todo?
-Historial médico, calificaciones escolares, gustos, novios color favorito, comida preferida, talla de zapatos.... ¿Está enojado?
-¿Por qué aceptó hacer esto?
-Mis papás tienen un local de pescado en Honshu y el general Bessette me amenazó con cerrarlo.
-Claro, adiós.
-Es que no es todo.
-¿No lo es? ¿Con qué me va a sorprender?
-Trabajo con Sergei Trankov desde hace un año.
-¿Qué?
-Me lo pidió y ahora que se fue y no sabemos dónde, me ofrecí a cuidar de Carlota y..
-Yuko, no le doy un puñetazo porque nadie entendería que lo merece.
-Le prometí a Trankov que no dejaría que Bessette toque a Carlota.
-De eso me encargo.
-Bessette quiere saber por qué Marat está con Carlota y le escondí lo de la comisaría.
-¿Alguna otra cosa?
-Recogeré mis cosas y me voy ya.
-Por favor.
-Lo siento.

Yuko iba a dar la media vuelta cuando Adrien se apareció y la apretó.

-¡Conseguimos una mesa! ¿Por qué se tardan?
-La señorita Yuko tiene que irse.
-¿A dónde?
-A su trabajo.
-¿Ahora? ¡Vas mañana!
-Le llamaron de emergencia.
-Esa no se la cree ni Tennant
-Suelta a Yuko...
-No es mala persona - terminó el niño y sostuvo a la mujer tan fuerte que prácticamente la arrastró al local.

-Necesito tu ayuda, nunca había visto esto.
-Adrien san, yo debo irme.
-¿Mi papá supo que eres espía?
-¿Qué?
-No soy tonto y quiero que me ayudes.
-¿A qué?
-¿Cómo agarro los palillos?
-Me voy ya
-¡Siéntate!

Adrien sostuvo la mano de Yuko y la situó junto a él en una mesa junto a la pared en la que además existía un grifo del que salía agua caliente. Una banda giratoria también pegada a la pared y un riel superior eran novedades para los Liukin, especialmente para Carlota, acostumbrada a elegir a la carta y no a ver cientos de rollos de arroz pasar a su lado. También existía una especie de pantalla táctil muy básica en la que se podían ordenar platillos que no se trasladaban por la banda tradicional.

-¿Quieren beber algo? Hay sodas, vodka y cerveza - dijo Carlota, apropiándose de la pantalla.
-Cerveza está bien para mí - señaló Marat - ¿Alguien más?
-Otras dos para Tennant y para mí - agregó Andreas.
-Creo que necesito una - indicó Yuko.
-¿Asahi o Sapporo?
-Asahi es muy buena - externó Tennant.
-Papá ¿tu quieres? - dudó Carlota y Ricardo asentó.

-Ordené cinco cervezas, creo que yo pediré soda ¿que le damos a Adrien?
-Puedes hacerle té de matcha, toma un vasito y agarra el bote negro junto a las servilletas, el grifo es para que prepares la bebida.

Carlota abrió un bote metálico y se impresionó de ver el polvo de té antes de dárselo a su hermano.

-Bueno, ¿cuando empiezan a comer? - reclamó Adrien y Marat colocó un platito frente a Carlota.

-¡Sushi de pulpo! Es mi favorito.
-¿En serio?
-¡Gracias Marat!

Ante eso, los demás comenzaron a elegir entre rollos de cangrejo, camarón o calamar, tomaban pequeñas raciones de miso u ordenaban sushis especiales a través de la pantalla. Poco después, un tono musical les anunció que por el riel superior arribaban las bebidas y Marat cortésmente las repartió entre todos, llamándole la atención una botellita rosa que pertenecía a Carlota.

-Es sabor sakura - admitió ella.
-¿La ordenaste por curiosidad?
-Es cierto.
-Al menos no es vino.
-¡Oye, no te burles!
-No fui yo el que lo confundió con jugo.
-¡No me emborraché!
-Nunca dije que lo hiciste.
-¡Ya no arrastro la voz!
-Ahora gritas.
-¡Prueba el kappa maki!
-No me gusta el pepino, tú come erizo.
-Es muy bueno, un poco salado ¿probaste el de ostra? Abre la boca.
-Es el mejor.
-Ese es el de vieira.
-Wow, pero no rebasa el de atún.
-¡Justo pensaba en atún!

Carlota y Marat se alimentaban mutuamente y no paraban de compartir risitas, así su conversación fuera escasa y los demás no pudieran entrar en ella. En un momento dado, Marat rodeó el hombro de Carlota y ella reaccionó dándole un beso en la mejilla, sonrojándose y sonrojándolo. La chica estaba ligeramente ebria.


¡Feliz año 2017! Muchos buenos deseos para todos y gracias por su seguimiento y cariño.

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